domingo, 19 de marzo de 2017

Obra Gráfica+ Reproductibilidad= Originalidad


Suite 156: Degas, celestina y tres chicas, una de ellas con cuatro senos
 (Pablo Picasso)
¿Cuándo consideramos que una obra de arte es original? Quizá...¿tiene que ver con el diseño previo realizado por el artista o por el contrario tiene más que ver con el resultado final? Estas y otras preguntas se nos pueden plantear cuando nos ponemos delante de una obra gráfica, y más en concreto, si es grabado o si está relacionado con las nuevas tecnologías. La respuesta no es única y ninguna de las que demos probablemente sea errónea, ya que han ido variando a lo largo del tiempo. Cuando en los años 60 tras el Congreso Internacional de Artistas, celebrado en Viena se establecen las normas a seguir para asegurar la autenticidad de los grabados, una de ellas relacionaba directamente la originalidad con el diseño por parte del artista. Pero en esos mismos años, Andy Warhol está triunfando con la serie "Flowers" o con las imágenes icónicas de Marilyn Monroe que parten, en este último caso, de las fotografías que Earl Moran tomó de la actriz, para la película Niágara. En este caso ¿podemos también considerarlo original? Seguramente la respuesta sea sí, ya que la idea, el proceso de elaboración hasta obtener el resultado que vemos si parte del artista. Pero... otro ejemplo: Damien Hirst. Coleccionista, empresario y artista, o al menos así se considera él, desde hace unos años lleva realizando la serie "Spot Paintings", formada por infinitos puntos de diferentes colores. El problema que plantea esta y otras obras, es que él no toma parte en ningún momento en el proceso de producción, serán sus ayudantes los que elaboren las obras. Cumple así su máxima de "no hacer nada". Sus obras se venden por precios astronómicos, pero su participación en ellas es casi inexistente, además de que se le acusa de copiar otras obras. Hirst se defiende diciendo que el concepto es suyo, por lo tanto la producción también es suya. Y plantea la siguiente duda ¿por qué no ponen en duda el trabajo de los arquitectos, cuando ellos tampoco realizan el edificio?

Todas estas preguntas que nos surgen, tienen que ver con un concepto: la reproductibilidad de la obra gráfica, o dicho de otra manera, la capacidad de poder multiplicarse. Una característica propia de este tipo de obras y que fue ensalzada por los artistas de las vanguardias históricas y elemento primordial y destacable para artistas como Victor Vasarely. Pero que sea múltiple no lleva aparejado que esa reproductibilidad tenga que ser ilimitada. Volviendo a las normas que se establecen en la década de los 60 del siglo pasado, la plancha una vez utilizada debería de ser rayada para evitar que se siguiesen tirando series de forma incontrolada. Pero además, para asegurar la autenticidad y la limitación, cada obra llevará una fracción numérica donde los números indicarán el lugar que ocupa la estampa en la serie y el total de estampas que se han tirado de esa serie.

Víctor Vasarely  (Op-Art)

Con Picasso, Paul Klee, Joan Miró o Marc Chagall asistimos a una verdadera revolución en la experimentación en cuanto a las técnicas y también a la ruptura no sólo del lenguaje mas clasicista y formal sino también a los límites que hasta entonces se imponían en las Bellas Artes, con ellos el grabado se convirtió en un equivalente, en cuanto a valoración, a la pintura. Y gracias a ellos y también con anterioridad a los impresionistas, que empezaron a  utilizar la litografía con fines estéticos e introducir el color, la obra gráfica pasó de ser considerada un arte menor a tener independencia y convertirse en la técnica preferida por los artistas que revolucionaron el mundo del arte. La estampa era democrática y también rebelde, ya que por un lado podía ser adquirida por todos y por otro lado a través de ella, se tocaban temas que se convirtieron en crónica de una época, alejándose de un arte oficial figurativo que imponía dónde, cómo y cuando. En España con las tardías 2ª Vanguardias, encabezadas por grupos como Dau al Set, Ladac o El Paso, así como Estampa Popular o Equipo Crónica se avanza hacia la renovación del arte y la valoración de la estampa. Esta forma de hacer que hunde sus raíces en tiempos pretéritos, fueron los Sumerios los primeros en utilizar piedras talladas que al rodar sobre la arcilla fresca dejaban su impronta.

Homenaje a Julio González (Rafael Canogar)

Hasta el 16 de abril en la SME del Museo de la Pasión (Valladolid), tenéis la oportunidad de recorrer la historia de la obra gráfica desde 1945, momento en que se busca la identidad de éstas técnicas y se aboga por la democracia en el arte. Una exposición con ejemplos muy destacables e ilustradores de ese cambio. Desde Picasso a Damien Hirst pasando por Rafael Canogar, Jaume Plensa o Andy Warhol. Los movimientos y grupos más destacados de ese momento y hasta la actualidad están representados: grupo CoBRA, el movimiento Fluxus a través de Joseph Beuys, el Op Art que encabeza Victor Vasarely... Una expo para acercarse a técnicas rechazadas por prejuicios que hacen que valoremos lo original cuando va unido a la obra única y singular.

Marilyn Monroe (Andy Warhol)


La exposición se puede abordar desde diferentes perspectivas pero sobre todo prima la didáctica, ya que existen paneles explicativos a lo largo del recorrido que marcan cada momento y separan cada grupo de obras. Estética, ya que una de las finalidades del arte es el disfrute; pero también documental ya que nos acerca a movimientos y protagonistas de la Historia del Arte. La circulación es fácil, cómoda y apropiada para este caso. Cuando se diseña una exposición hay que tener en cuenta el recorrido que el visitante tiene que seguir para disfrutar de la experiencia y para que el mensaje llegue. Un recorrido arterial, en el que las obras colocadas a ambos lados de las paredes permiten un espacio diáfano además de guiarnos en nuestra visita. Como siempre, hecho de menos un montaje un poco más llamativo, aunque como he dicho el recorrido es claro y la sala impone y condiciona la disposición de las obras. Pero para diferenciar los diferentes momentos en el desarrollo de la obra gráfica, quizá si se podía haber utilizado otro tipo de montaje. Por ejemplo, una diferenciación lumínica; así las obras de la triada Picasso, Miró y Dalí junto con las de Chagall, por ser los artistas que empiezan a dar importancia a la obra gráfica y representantes de las primeras vanguardias, podían iluminarse con una luz más tenue resaltando así el inicio y el papel destacado que tuvieron.

Una buena ocasión para hacer un recorrido por la evolución y las ideas de los que hicieron de la obra gráfica una obra de arte más.


Información práctica:
Sala Municipal de Exposiciones Museo de La Pasión
De martes a domingo de 12 a 14  y de 18:30 a 21:30 h.
Hasta el 16 de abril de 2017






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"El arte tiene la bonita costumbre de echar a perder todas las teorías artísticas" (Marcel Duchamp)