miércoles, 28 de junio de 2017

Марина Абрамовић: el soldado del arte.



Cuando los dadaístas como Hugo Ball, Tristán Tzara y otros poetas y artistas plásticos comenzaron a mezclar poesía, con representaciones teatrales y actitudes irreverentes, haciendo nacer la Performance, nunca imaginaron que llegaría a los límites expuestos por Marina Abramovic, en donde la brutalidad se hace patente. Pero hay algo que les une. Ambos, el Dadaísmo y Abramovic, usaron las acciones de performance como una forma de revelarse. En el caso de los Dadaístas, su rebeldía tenía como origen y destino a la sociedad, una sociedad bárbara y cruel que había acabado con los avances de la Modernidad debido al desencadenamiento de la Gran Guerra (recordemos que excepto el Futurismo, el resto de estilos y movimientos de Vanguardia rechazan abiertamente el belicismo). Marina Abramovic también se revelaba contra una sociedad represiva y también contra una situación política: la de su Belgrado natal en el período de posguerra que sucede a la 2ª Guerra Mundial. Como vemos ambos, surgen en momentos muy concretos y decisivos en la historia del mundo, para ella también era una forma de mostrar el desacuerdo con la rigidez en su educación, proveniente de unos padres guerrilleros, laureados en la época de Tito. Su padre fue general y a su madre la hicieron directora del Museo de Arte de la Revolución. Sus progenitores, como Marina apunta, sin ningún tipo de elogio, fueron considerados héroes nacionales. Quizá para otros hubiese sido motivo de orgullo, para Marina no. Incluso recuerda como el museo del que era su madre directora, un cargo que califica de sumamente político, era visitado por todos los dirigentes extranjeros. Junto a obras enmarcadas dentro del realismo socialista, un estilo muy habitual en este tipo de regímenes políticos, se exponían Kaláshnikov, lo que califica como "algo realmente odioso". Si esto pudo suponer un trauma, también lo fue el abandono por su padre cuando contaba con 17 años.
Marina Abramovic nace en Belgrado (1946) y muy pronto se sentirá interesada por las performance como medio estético y plástico de expresión y de purificación, un rito que tenía como objetivo liberarla de su pasado. Y como los cofrades que se flagelan para a través del dolor limpiar sus pecados, las performance de Marina tendrán ese punto: el del dolor, no solo la provocación como hicieron los dadaístas y otros artistas.  
Las performances de la serbia, evolucionarán tocando temas tratados ampliamente a lo largo de la historia del arte. Temas como los que tienen que ver con la trascendentalidad de la vida a través de la muerte y del paso del tiempo; o los límites entre lo consciente y lo inconsciente, tan tratado por los surrealistas. El dolor también aparece en la serie “Rythm” realizada durante los años 70. Marina ponía a prueba al público, para bucear en los sentimientos más políticamente correctos y en los más profundos, insospechados y crueles. ¿Qué haríais vosotros si os ofreciesen objetos tan diversos como un perfume, un lapicero o una pistola cargada, en la libre elección de utilizarlos contra alguien? Seguramente por nuestra educación, y quiero creer evolución, elegiríamos aquellos menos agresivos y quizá más poéticos. Marina debió de creer eso también, en la bondad de la humanidad (aunque ella venía de un ámbito nada agradable), pero se equivocó y como ella llegó a afirmar se sintió agredida y atacada, no sólo físicamente. La rasgaron la ropa, la clavaron espinas de una rosa e incluso alguien la apuntó directamente a la cabeza con la pistola…Como explicó en su momento, la violencia es inherente al ser humano. 

A partir de los años 90 con “Transitory objects”, introdujo en sus obras piedras preciosas, huesos o incluso serpientes. En “Dragon head” la artista se sienta entre estos animales hambrientos (llevaban más de dos semanas sin comer) inmóvil dejaba que se deslizasen entre ella. Una forma más de crear experiencias y significados, el que aporta la serpiente unida a lo femenino. Por ejemplo… aquella que ofreció a Eva la manzana del único árbol que los dos habitantes del Paraíso no podían comer.  

"Dragon head" (1990-4)
Importante en su vida será la aparición de Ulay, un fotógrafo que se convertirá en su compañero de performance. Después de convivir más de 10 años y de muchos otros tantos sin haber vuelto a tener contacto, en 2010 Ulay (Uwe Laysiepen) reaparece en medio de una performance, que Marina estaba desarrollando en el MOMA. Ella estaba sentada en un lateral de una mesa, mientras que la silla de enfrente estaba vacía, silla que podía ser ocupada por cualquiera de los visitantes del museo. Ella mantenía los ojos cerrados hasta que alguien ocupaba la silla, al hacerlo, abría sus ojos y ambos mantenían la mirada. Pero una de las veces cuando abre sus ojos a quien ve enfrente no es un visitante cualquiera, era él, Ulay, su amante durante muchos años. Los ojos de una impactada e inexpresiva, hasta ese momento, Marina, se empañaron. La emoción embargó a una mujer que en todas sus performances se mostraba fría. El momento mágico y tenso de mantener la mirada de unos ojos que se meten en otros que jamás han sido vistos con anterioridad, se convierte, en este caso, en un momento mágico del que emana ternura y amor. Mientras Ulay no cambia la posición, ni casi el gesto, Marina le extiende las manos, se tocan por un instante y vueltos a la posición inicial él se levanta y se va. “The artist is present”. La performance se desarrolló en un periodo de 700 horas, 8 horas cada día mientras el Museo permanecía abierto.

"The artist is present"(2010)
Veintitrés años antes, cuando el amor se convirtió en desamor, ambos acordaron ir hasta la Muralla China, cada uno empezaría a recorrerla desde un extremo y al encontrarse se fundirían en un abrazo para después separase y no volverse a ver. Haciendo así del desamor una performance más, de una forma de vida, una expresión… “The lovers” (1988). 

"The lovers"(1988)
En este tipo de manifestaciones el cuerpo es parte fundamental, es el lienzo, el metal, la madera, o el espacio que crea y muestra el concepto, es el campo de experimentación. El arte contemporáneo es conceptual, y en eso reside la genialidad y la importancia de la contemporaneidad. A través de la performance, el concepto toma su más amplio sentido y enriquece los diferentes modos de expresión. Por eso Marina introduce el juego de la mente. Parte fundamental también es el público, y en el caso de Abramovic un público activo, podíamos decir que ellos serían las pinceladas o la gubia que termina de completar el significado, o mejor, que da el significado a la obra. Una obra efímera, aunque queda recogida en los vídeos, y la idea de lo efímero, del momento en el que vives esa acción también aporta significado: el del impulso y la tensión, tanto de los participantes como de los espectadores. Adrenalina en estado puro. Marina nos favorece algo que muchos buscamos: las nuevas experiencias que nos lleven al límite mental y corporal. Significado también aporta el espacio en el que se desenvuelve la performance, son diáfanos, vacíos de contenido, ya que este le aporta la acción misma, y blancos lo cual se asocia también con lo nítido y con la concentración del momento. A los blancos se unen  los rojos y/o negros, colores con los cuales suele vestir la artista. Pero alguna de estas performances, tienen banda sonora, la que forman los sonidos guturales, voces y chillidos que son parte inherente de algunas de ellas.
Como vemos Abramovic busca conocer la humanidad a través de sus performance, evoluciona, explora los límites desconocidos del hombre pero ella misma también se pone a prueba. Si su obra es reflexiva, muy personal y perturbadora, no menos lo son sus declaraciones sobre el amor y los hijos. Quizá por ello otra de sus acciones consistió en dejarse apuntar al corazón por una flecha cuyo arco tensado portaba Ulay y ella sujetaba, guiando la flecha. "Rest Energy". Así mostraban la confianza del uno en el otro ya que ambos tenían que imprimir fuerza para que la flecha no se lanzara.

"Rest Energy" (1980)
Ella, la más activa de todos los artistas de performance de los años 70, se define como la “abuela del performance” o el “soldado del arte”, ha recibido numerosos premios a lo largo de su dilatada carrera, como el de mejor artista en la Bienal de Venecia o el de la Asociación de Críticos españoles.
La niña alta, de nariz grande, retraída y llena de complejos hoy es una mujer madura, a la que la encanta su nariz, inteligente, sabia y creativa que lega al mundo del Arte una forma nueva de creación que conlleva la implicación.
Y yo, como siempre os invito a que descubráis a Marina Abramovic, su obra impactante, rupturista, polémica pero enormemente significativa y atrayente.
Para que luego digan que el Arte Contemporáneo no es interesante...

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"El arte tiene la bonita costumbre de echar a perder todas las teorías artísticas" (Marcel Duchamp)