Mostrando entradas con la etiqueta José Zorrilla. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta José Zorrilla. Mostrar todas las entradas

domingo, 20 de agosto de 2017

Anselmo Miguel Nieto


Los callejeros de nuestras ciudades están llenos de nombres de hombres y mujeres que tienen que ver con nuestra historia, con la literatura o con el arte. Algunos de ellos olvidados en el tiempo llegan a nosotros como auténticos desconocidos. Quizá, ese olvido, hace que se les dediquen calles en la periferia, donde aún se consuma más su exilio. Uno de esos nombres, olvidados y periféricos es el de Anselmo Miguel Nieto. Valladolid, la ciudad que le vio nacer, o mejor para ser sinceros, los encargados de dar denominación a las calles, se olvidaron de él durante mucho tiempo. Como en muchos otros casos, injustamente olvidado.

Anselmo Miguel Nieto (Valladolid 1881- Madrid 1964), fue un pintor que se forma en la Academia de Bellas Artes vallisoletana, estuvo pensionado en Roma y en París con aquellas becas que las Academias otorgaban a los más destacados alumnos. Sus obras, las de los pensionados, se convirtieron en el origen del Museo de Arte Moderno que nace a fines del S.XIX. Conocerá a Picasso, a Romero de Torres (con el que  se marchará a Argentina), Valle-Inclán o Francisco de Cossío ya que frecuentaba las tan de moda tertulias literarias. La internalización de su pintura será reconocida con las medallas de oro de las Exposiciones Internacionales de Buenos Aires primero y  Múnich después. Vivirá en diferentes países y a su vuelta a España será nombrado por la Academia De San Fernando, académico. Anselmo Miguel Nieto se negó a recibir ese "honor".

La pregunta que nos invade con este currículo sería ¿y por qué siendo tan reconocido ha sido totalmente olvidado? Las respuestas seguramente serían múltiples, desde las más sencillas como que la memoria es frágil a las más complejas relacionadas con el trasunto de su pintura y por los derroteros que el arte toma en España con la llegada de la dictadura.

"Valle-Inclán" (Museo Nacional del Teatro)
Anselmo Miguel Nieto se dedicó casi en exclusividad a retratar mujeres de diferentes clases sociales y actividades, como a la bailaora "La Argentina", a los de literatos del momento como Valle-Inclán, científicos... ¿Recordáis algún otro pintor que también hiciese lo mismo? Muchos ¿verdad? Por ejemplo Sorolla, el cual también retrató a escritores como Pérez Galdós o a actrices como María Guerrero... Por ese gusto hacia el retrato femenino emparenta con otro pintor local que se convirtió en internacional gracias a la revistas de Condé Nast: Eduardo García Benito. Pero también con Zuloaga o Romero de Torres. A este último, le han equiparado, pero se acerca a él en la temática, ambos son los pintores de las mujeres, en muchas de sus variantes, pero el colorido de Torres es más vibrante, busca fuertes contrastes y sobre todo los perfiles son mucho más definidos que los de nuestro pintor. Temas todos ellos, en los que resalta un gran decorativismo. A Anselmo además, le gustaba captar el aire libre, y así nos deja algún paseo por la playa...De nuevo Sorolla...Personalmente veo muchos parecidos entre ambos, no solo temáticamente, sobre todo en la plasmación que hará de la luz y del tratamiento de los blancos que a veces matiza con toques rosas. Una luz que sale del cuadro, como hiciera Sorolla, ya que exacerba el tono local, haciéndole vibrante. La pintura a plein air, fue algo muy habitual desde que el Impresionismo sacará los caballetes para captar los efectos de luz. Miguel Nieto también pintaría desnudos, al estilo velazqueño o incluso goyesco imitando las poses de la "Maja desnuda". Pero es el maestro sevillano el que mayor impronta dejaría en su obra (no hay que olvidar que Velázquez será uno de los primeros que se preocupen por captar la luz en los exteriores, "Vista del jardín de la Villa Medici"), al igual que en el resto de artistas de la época que visitaban el Prado para admirar a los "clásicos". Pero, y ahora viene el otro motivo de su olvido, éste tipo de pintura tan alabada y halagada a principios del siglo pasado, dejará esa popularidad en aras de un arte más moderno, que buscaba en la abstracción o en las formas más expresionistas y expresivas un vehículo de acercamiento a las tendencias que se estaban desarrollando en Europa, para entrar en la tan ansiada contemporaneidad, buscando el avance cultural del que adolecía nuestro país tras la postguerra y durante la dictadura. Afortunadamente, aunque la dictadura fue larga, nuestros artistas fueron permeables y buscaron formas de legitimar nuestra tradición a través de elementos modernos. La contrapartida es que el arte figurativo, más académico y quizá más tradicional se fue olvidando y denigrando y sus artífices olvidando.


Sinceramente, tengo que reconocer que la idea del retrato solo me resulta atrayente cuando hay elementos que aportan, como los estudios sobre la gestualidad de los autorretratos de Rembrandt o el estudio psicológico que introdujo El Greco primero y Velázquez después, algo que también hará Sorolla con el retrato de Pérez Galdós, por ejemplo. Pero no es menos cierto, que los retratos siempre nos dan información, como si de un estudio antropológico se tratase: la condición social, a través de los aditamentos y del vestido, la actividad del retratado, la cultura y la sociedad del momento, sus gustos. Los retratos de los literatos, científicos, médicos o intelectuales mostraban, en este momento al que nos referimos, la vinculación ideológica del pintor.

Las obras de nuestro artista reúnen todas esas características, ya que nos deja ver la actitud del personaje ante la vida, los gustos, la valoración de las tradiciones y la cultura popular, en relación con el desarrollo de los estudios de antropología y folklore, como aparece en "Mujeres con mantilla" o "La madrecita" con un fondo de paisaje que le pone en relación con las teorías que la generación del 98 (con los que él estaba muy relacionado) y la ILE venían desarrollando desde fines del S.XIX y donde se valoraba, como elemento de recuperación nacional, el paisaje. Nos acerca a la moda del momento, a los tipos populares tan válidos para crear la imagen de España  pero sobre todo a la forma de entender la pintura en esos primeros años del siglo pasado impregnada de teorías de recuperación y revalorización nacional.

Anselmo Miguel Nieto también homenajeó a su paisano José Zorrilla, a través de un lienzo que lleva por título "Margarita la Tornera". Este es el título que el escritor romántico daría a una de sus obras, la que escribe inspirándose en una leyenda que su madre le contaba, mezclada con elementos literarios sobre los milagros de la Virgen y que dedicará a su padre. La obra del pintor pertenece a la Diputación de Valladolid, pero en la actualidad se puede ver en la Casa Museo Zorrrilla en Valladolid. Una obra magnífica, donde se aprecia la idea de los blancos antes comentada. Aunque necesita una limpieza para ser apreciados en todo su esplendor.

"Margarita la tornera"
Esta es una pequeña semblanza de este pintor que da nombre a una calle vallisoletana. De él diría Calvo Serraller que fue uno de los pintores más importantes del primer tercio del S.XX.

lunes, 30 de enero de 2017

José Zorrilla: su rostro en las letras.


Hace unos días, la Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Valladolid, ha inaugurado la exposición "José Zorrilla y el rostro de las letras", Una exposición que podemos ver en la Sala Municipal de Exposiciones de Las Francesas, organizada por Acción Cultural Española y la Real Academia de la Lengua. La exposición itinerante, fue creada en el 2014 para rendir homenaje a los 300 años de vida de la Real Academia Española, aunque a nuestra ciudad llegue ligeramente modificada, para celebrar los 200 años del nacimiento de José Zorrilla en este 2017. Las exposiciones itinerantes, son una tipología de exposiciones temporales que permiten de una manera más económica, crear una muestra ya que los gastos se suelen compartir entre todas aquellas instituciones, centros de arte, museos etc  interesadas en mostrarlas en los espacios de su ciudad. Pero además permite verse en diferentes lugares por un mayor número de público. No todo son ventajas, ya que la conservación y seguridad de las piezas puede verse comprometida.

"El rostro de las letras" hace alusión a dos tendencias: la fotográfica y la literaria y la unión de ambas a través de los rostros y poses de los representantes de nuestra cultura y de aquellos que les inmortalizaron. Así podemos bucear en el nacimiento de la fotografía, desde los primeros daguerrotipos hasta la primera mitad del s.XX cuando empieza a desarrollarse la prensa ilustrada a través de nuestros grandes literatos del Romanticismo hasta la Generación de 1914: desde José Zorrilla hasta Unamuno, pasando por Rosalía de Castro o Pío Baroja. Grandes nombres que nos han legado un inmenso patrimonio literario y de pensamiento.

Nada más entrar en la sala nos encontramos con una reproducción del gran lienzo de Antonio María Esquivel, y digo gran, porque su tamaño es considerable 114 x 217 cm mide el original y su reproducción. A pesar de que la expo trata de la fotografía, esta obra tiene que estar presente, ya que es el mejor testimonio del ambiente cultural en el que vivió su pintor y por lo tanto, considerado "el mayor testimonio gráfico del ambiente intelectual bajo el reinado de Isabel II". Pero también porque la pintura se convierte en la precursora de la nueva técnica fotográfica, gracias al liberalismo económico y a la revolución industrial. El espacio central, de esta reunión ficticia lo ocupa un jovencísimo José Zorrilla, por algo el cuadro se titula "Los poetas contemporáneos. Una lectura de Zorrilla en el estudio del pintor" (1846).


El vate vallisoletano aparece en varias imágenes fotográficas más ¡por algo es el protagonista de la muestra! aunque ya de reducidas dimensiones y en la mayoría de los casos con los brazos cruzados. Imágenes en la que le vemos fotografiado en los jardines de la casa en la que nació y vivió su primera infancia, ubicada en el C /de la Ceniza, hoy Fray Luis de Granada, en Valladolid. Una imagen dedicada a la  Duquesa Ángela de Medinaceli, destacada mujer de la sociedad madrileña de mediados del S.XIX a cuyas tertulias José Zorrilla era asiduo. A estas reuniones solo asistían hombres ya que no quería que las mujeres distrayesen las intelectuales conversaciones. En el recorrido también encontramos una especie de collage-mosaico de algunos de los miembros de la Academia de la Lengua entre los que él se encuentra. Como curiosidad, nuestro escritor fue nombrado por dos veces académico. La primera en 1848 la cual quedó sin efecto y la segunda en 1882. Si raro fue que por dos veces le nombraran miembro, no menos extraño es que 3 años después ingresase en ella con un discurso en  versos endecasílabos que se constituyó como una especie de "autobiografía y autorretrato poético". La fotografía nos dió la capacidad de plasmar y perpetuar en el tiempo y para la eternidad momentos claves de nuestras vidas convirtiéndose en el mejor testimonio documental. Y como documento nos sirve para recordar el momento en el que José Zorrilla, nuestro protagonista, asiste a su coronación como Poeta Nacional, promovida por el Liceo Artístico de Granada como agradecimiento al poema inacabado "Granada, la leyenda de Al Hamar", además de por otros fines sociales, culturales, económicos y nacionales, ya que fue el poeta que mejor transmitió los valores patrióticos. La imagen tiene como escenario el Patio de los Leones de la Alhambra y en ella le vemos rodeado de algunas de las personas que asistirían a su coronación en junio de 1889 en el Palacio de Carlos V. Fue tomada por Rafael Garzón (1863-1923) fotógrafo oficial de Alfonso XIII durante el viaje que realizó a Granada. Utilizó la imagen impresa para difundir, de una forma un tanto pintoresca, como hicieron los pintores románticos, los edificios monumentales, las calles y escenas costumbristas andaluzas en forma de postales, potenciando así la incipiente faceta turística de nuestro país que el mismo rey había impulsado creando la Comisaría Regia de Turismo, al frente de la cual, colocó al vallisoletano Benigno De la Vega Inclán, creador de diferentes casas museos, entre ellos, la Casa Cervantes.


"José Zorrilla en el Patio de los Leones" (Rafael Garzón-1889)

Junto a las fotografías hay postales, folletos, álbumes y ejemplares de las primeras revistas en las que aparecen los "rostros de las letras". La exposición dividida en 5 capítulos se completa con la proyección, en la parte del coro, del audiovisual "Cementerio de almas". Este cortometraje muestra no solo las imágenes de los protagonistas de la exposición sino también registros sonoros de las voces de Valle- Inclán, Unamuno o Juan Ramón Jiménez entre otros, así como filmaciones cinematográficas.

No sé si como homenaje a nuestro ilustre vecino es lo más apropiado, quizá no, pero como exposición que indaga y nos muestra aquellas primeras épocas de la fotografía y de los fotógrafos que hicieron posible el nacimiento y avance de ésta nueva técnica artística y la relación que se establece con nuestros escritores y pensadores, es muy adecuada.


Información práctica:
Sala Municipal de Exposiciones de Las Francesas
De martes a domingo de 12 a 14  y de 18:30 a 21:30 h.
Hasta el 26 de febrero de 2017


"El arte tiene la bonita costumbre de echar a perder todas las teorías artísticas" (Marcel Duchamp)