domingo, 19 de marzo de 2017

Obra Gráfica+ Reproductibilidad= Originalidad


Suite 156: Degas, celestina y tres chicas, una de ellas con cuatro senos
 (Pablo Picasso)
¿Cuándo consideramos que una obra de arte es original? Quizá...¿tiene que ver con el diseño previo realizado por el artista o por el contrario tiene más que ver con el resultado final? Estas y otras preguntas se nos pueden plantear cuando nos ponemos delante de una obra gráfica, y más en concreto, si es grabado o si está relacionado con las nuevas tecnologías. La respuesta no es única y ninguna de las que demos probablemente sea errónea, ya que han ido variando a lo largo del tiempo. Cuando en los años 60 tras el Congreso Internacional de Artistas, celebrado en Viena se establecen las normas a seguir para asegurar la autenticidad de los grabados, una de ellas relacionaba directamente la originalidad con el diseño por parte del artista. Pero en esos mismos años, Andy Warhol está triunfando con la serie "Flowers" o con las imágenes icónicas de Marilyn Monroe que parten, en este último caso, de las fotografías que Earl Moran tomó de la actriz, para la película Niágara. En este caso ¿podemos también considerarlo original? Seguramente la respuesta sea sí, ya que la idea, el proceso de elaboración hasta obtener el resultado que vemos si parte del artista. Pero... otro ejemplo: Damien Hirst. Coleccionista, empresario y artista, o al menos así se considera él, desde hace unos años lleva realizando la serie "Spot Paintings", formada por infinitos puntos de diferentes colores. El problema que plantea esta y otras obras, es que él no toma parte en ningún momento en el proceso de producción, serán sus ayudantes los que elaboren las obras. Cumple así su máxima de "no hacer nada". Sus obras se venden por precios astronómicos, pero su participación en ellas es casi inexistente, además de que se le acusa de copiar otras obras. Hirst se defiende diciendo que el concepto es suyo, por lo tanto la producción también es suya. Y plantea la siguiente duda ¿por qué no ponen en duda el trabajo de los arquitectos, cuando ellos tampoco realizan el edificio?

Todas estas preguntas que nos surgen, tienen que ver con un concepto: la reproductibilidad de la obra gráfica, o dicho de otra manera, la capacidad de poder multiplicarse. Una característica propia de este tipo de obras y que fue ensalzada por los artistas de las vanguardias históricas y elemento primordial y destacable para artistas como Victor Vasarely. Pero que sea múltiple no lleva aparejado que esa reproductibilidad tenga que ser ilimitada. Volviendo a las normas que se establecen en la década de los 60 del siglo pasado, la plancha una vez utilizada debería de ser rayada para evitar que se siguiesen tirando series de forma incontrolada. Pero además, para asegurar la autenticidad y la limitación, cada obra llevará una fracción numérica donde los números indicarán el lugar que ocupa la estampa en la serie y el total de estampas que se han tirado de esa serie.

Víctor Vasarely  (Op-Art)

Con Picasso, Paul Klee, Joan Miró o Marc Chagall asistimos a una verdadera revolución en la experimentación en cuanto a las técnicas y también a la ruptura no sólo del lenguaje mas clasicista y formal sino también a los límites que hasta entonces se imponían en las Bellas Artes, con ellos el grabado se convirtió en un equivalente, en cuanto a valoración, a la pintura. Y gracias a ellos y también con anterioridad a los impresionistas, que empezaron a  utilizar la litografía con fines estéticos e introducir el color, la obra gráfica pasó de ser considerada un arte menor a tener independencia y convertirse en la técnica preferida por los artistas que revolucionaron el mundo del arte. La estampa era democrática y también rebelde, ya que por un lado podía ser adquirida por todos y por otro lado a través de ella, se tocaban temas que se convirtieron en crónica de una época, alejándose de un arte oficial figurativo que imponía dónde, cómo y cuando. En España con las tardías 2ª Vanguardias, encabezadas por grupos como Dau al Set, Ladac o El Paso, así como Estampa Popular o Equipo Crónica se avanza hacia la renovación del arte y la valoración de la estampa. Esta forma de hacer que hunde sus raíces en tiempos pretéritos, fueron los Sumerios los primeros en utilizar piedras talladas que al rodar sobre la arcilla fresca dejaban su impronta.

Homenaje a Julio González (Rafael Canogar)

Hasta el 16 de abril en la SME del Museo de la Pasión (Valladolid), tenéis la oportunidad de recorrer la historia de la obra gráfica desde 1945, momento en que se busca la identidad de éstas técnicas y se aboga por la democracia en el arte. Una exposición con ejemplos muy destacables e ilustradores de ese cambio. Desde Picasso a Damien Hirst pasando por Rafael Canogar, Jaume Plensa o Andy Warhol. Los movimientos y grupos más destacados de ese momento y hasta la actualidad están representados: grupo CoBRA, el movimiento Fluxus a través de Joseph Beuys, el Op Art que encabeza Victor Vasarely... Una expo para acercarse a técnicas rechazadas por prejuicios que hacen que valoremos lo original cuando va unido a la obra única y singular.

Marilyn Monroe (Andy Warhol)


La exposición se puede abordar desde diferentes perspectivas pero sobre todo prima la didáctica, ya que existen paneles explicativos a lo largo del recorrido que marcan cada momento y separan cada grupo de obras. Estética, ya que una de las finalidades del arte es el disfrute; pero también documental ya que nos acerca a movimientos y protagonistas de la Historia del Arte. La circulación es fácil, cómoda y apropiada para este caso. Cuando se diseña una exposición hay que tener en cuenta el recorrido que el visitante tiene que seguir para disfrutar de la experiencia y para que el mensaje llegue. Un recorrido arterial, en el que las obras colocadas a ambos lados de las paredes permiten un espacio diáfano además de guiarnos en nuestra visita. Como siempre, hecho de menos un montaje un poco más llamativo, aunque como he dicho el recorrido es claro y la sala impone y condiciona la disposición de las obras. Pero para diferenciar los diferentes momentos en el desarrollo de la obra gráfica, quizá si se podía haber utilizado otro tipo de montaje. Por ejemplo, una diferenciación lumínica; así las obras de la triada Picasso, Miró y Dalí junto con las de Chagall, por ser los artistas que empiezan a dar importancia a la obra gráfica y representantes de las primeras vanguardias, podían iluminarse con una luz más tenue resaltando así el inicio y el papel destacado que tuvieron.

Una buena ocasión para hacer un recorrido por la evolución y las ideas de los que hicieron de la obra gráfica una obra de arte más.


Información práctica:
Sala Municipal de Exposiciones Museo de La Pasión
De martes a domingo de 12 a 14  y de 18:30 a 21:30 h.
Hasta el 16 de abril de 2017






lunes, 30 de enero de 2017

José Zorrilla: su rostro en las letras.


Hace unos días, la Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Valladolid, ha inaugurado la exposición "José Zorrilla y el rostro de las letras", Una exposición que podemos ver en la Sala Municipal de Exposiciones de Las Francesas, organizada por Acción Cultural Española y la Real Academia de la Lengua. La exposición itinerante, fue creada en el 2014 para rendir homenaje a los 300 años de vida de la Real Academia Española, aunque a nuestra ciudad llegue ligeramente modificada, para celebrar los 200 años del nacimiento de José Zorrilla en este 2017. Las exposiciones itinerantes, son una tipología de exposiciones temporales que permiten de una manera más económica, crear una muestra ya que los gastos se suelen compartir entre todas aquellas instituciones, centros de arte, museos etc  interesadas en mostrarlas en los espacios de su ciudad. Pero además permite verse en diferentes lugares por un mayor número de público. No todo son ventajas, ya que la conservación y seguridad de las piezas puede verse comprometida.

"El rostro de las letras" hace alusión a dos tendencias: la fotográfica y la literaria y la unión de ambas a través de los rostros y poses de los representantes de nuestra cultura y de aquellos que les inmortalizaron. Así podemos bucear en el nacimiento de la fotografía, desde los primeros daguerrotipos hasta la primera mitad del s.XX cuando empieza a desarrollarse la prensa ilustrada a través de nuestros grandes literatos del Romanticismo hasta la Generación de 1914: desde José Zorrilla hasta Unamuno, pasando por Rosalía de Castro o Pío Baroja. Grandes nombres que nos han legado un inmenso patrimonio literario y de pensamiento.

Nada más entrar en la sala nos encontramos con una reproducción del gran lienzo de Antonio María Esquivel, y digo gran, porque su tamaño es considerable 114 x 217 cm mide el original y su reproducción. A pesar de que la expo trata de la fotografía, esta obra tiene que estar presente, ya que es el mejor testimonio del ambiente cultural en el que vivió su pintor y por lo tanto, considerado "el mayor testimonio gráfico del ambiente intelectual bajo el reinado de Isabel II". Pero también porque la pintura se convierte en la precursora de la nueva técnica fotográfica, gracias al liberalismo económico y a la revolución industrial. El espacio central, de esta reunión ficticia lo ocupa un jovencísimo José Zorrilla, por algo el cuadro se titula "Los poetas contemporáneos. Una lectura de Zorrilla en el estudio del pintor" (1846).


El vate vallisoletano aparece en varias imágenes fotográficas más ¡por algo es el protagonista de la muestra! aunque ya de reducidas dimensiones y en la mayoría de los casos con los brazos cruzados. Imágenes en la que le vemos fotografiado en los jardines de la casa en la que nació y vivió su primera infancia, ubicada en el C /de la Ceniza, hoy Fray Luis de Granada, en Valladolid. Una imagen dedicada a la  Duquesa Ángela de Medinaceli, destacada mujer de la sociedad madrileña de mediados del S.XIX a cuyas tertulias José Zorrilla era asiduo. A estas reuniones solo asistían hombres ya que no quería que las mujeres distrayesen las intelectuales conversaciones. En el recorrido también encontramos una especie de collage-mosaico de algunos de los miembros de la Academia de la Lengua entre los que él se encuentra. Como curiosidad, nuestro escritor fue nombrado por dos veces académico. La primera en 1848 la cual quedó sin efecto y la segunda en 1882. Si raro fue que por dos veces le nombraran miembro, no menos extraño es que 3 años después ingresase en ella con un discurso en  versos endecasílabos que se constituyó como una especie de "autobiografía y autorretrato poético". La fotografía nos dió la capacidad de plasmar y perpetuar en el tiempo y para la eternidad momentos claves de nuestras vidas convirtiéndose en el mejor testimonio documental. Y como documento nos sirve para recordar el momento en el que José Zorrilla, nuestro protagonista, asiste a su coronación como Poeta Nacional, promovida por el Liceo Artístico de Granada como agradecimiento al poema inacabado "Granada, la leyenda de Al Hamar", además de por otros fines sociales, culturales, económicos y nacionales, ya que fue el poeta que mejor transmitió los valores patrióticos. La imagen tiene como escenario el Patio de los Leones de la Alhambra y en ella le vemos rodeado de algunas de las personas que asistirían a su coronación en junio de 1889 en el Palacio de Carlos V. Fue tomada por Rafael Garzón (1863-1923) fotógrafo oficial de Alfonso XIII durante el viaje que realizó a Granada. Utilizó la imagen impresa para difundir, de una forma un tanto pintoresca, como hicieron los pintores románticos, los edificios monumentales, las calles y escenas costumbristas andaluzas en forma de postales, potenciando así la incipiente faceta turística de nuestro país que el mismo rey había impulsado creando la Comisaría Regia de Turismo, al frente de la cual, colocó al vallisoletano Benigno De la Vega Inclán, creador de diferentes casas museos, entre ellos, la Casa Cervantes.


"José Zorrilla en el Patio de los Leones" (Rafael Garzón-1889)

Junto a las fotografías hay postales, folletos, álbumes y ejemplares de las primeras revistas en las que aparecen los "rostros de las letras". La exposición dividida en 5 capítulos se completa con la proyección, en la parte del coro, del audiovisual "Cementerio de almas". Este cortometraje muestra no solo las imágenes de los protagonistas de la exposición sino también registros sonoros de las voces de Valle- Inclán, Unamuno o Juan Ramón Jiménez entre otros, así como filmaciones cinematográficas.

No sé si como homenaje a nuestro ilustre vecino es lo más apropiado, quizá no, pero como exposición que indaga y nos muestra aquellas primeras épocas de la fotografía y de los fotógrafos que hicieron posible el nacimiento y avance de ésta nueva técnica artística y la relación que se establece con nuestros escritores y pensadores, es muy adecuada.


Información práctica:
Sala Municipal de Exposiciones de Las Francesas
De martes a domingo de 12 a 14  y de 18:30 a 21:30 h.
Hasta el 26 de febrero de 2017


martes, 3 de enero de 2017

El caos de Pablo Genovés

Romántico porque conecta con la categoría estética de lo sublime y barroco por utilizar una iluminación que busca el contraste y pone el acento en aquello que quiere fijar en la mente del espectador. Con éstos dos términos podemos definir, no tanto al artista, sino más bien la fotografía de Pablo Genovés. Obras que podemos contemplar en la Sala Municipal de San Benito (Valladolid) hasta el 12 de febrero. La exposición "Pablo Genovés. Cronologías y Precipitados", se hace eco de las 3 últimas series de este madrileño, afincado en Berlín. Hijo de Juan Genovés, pintor comprometido durante la época de la transición y del cuál tomará el gusto por el arte y especialmente por la fotografía, ya que él realizaba las imágenes que posteriormente su padre utilizaría como base de sus pinturas.

Las tres series son correlativas: Precipitados, Cronología del ruido y Antropoceno, sin una no podíamos entender las otras. En Precipitados (2008-2016), Genovés utiliza un mar embravecido para arremeter contra las estructuras arquitectónicas que forman nuestras raíces y nuestro pasado cultural: museos, bibliotecas, teatros, pero también palacios que nos hablan de las estructuras sociales. Su obra es una metáfora de la caída de todo un sistema anclado, en tiempos pretéritos. Las olas,  representan los cambios y por eso están enfurecidas y embaten con fuerza contra los armazones, las ideas y formas de pensamiento, que las rodean. Armazones que, de momento, soportan dichos cambios. Estamos en una época de caos en todos los sentidos: culturales, de educación, climáticos, políticos, el mundo como le hemos heredado ya no tiene sentido en una sociedad altamente globalizada, tecnológica pero también independiente. Sabemos de donde venimos pero ¿hacia dónde vamos?... Viendo la exposición me vino a la cabeza, como seguramente os suceda a vosotros, otras olas "famosas", concretamente la de Hokusai "La gran ola". Los significados son totalmente diferentes, en occidente, además de ser un recurso habitual durante la 2ª mitad del S.XIX, en la obra de Genovés es símbolo de destrucción. En cambio para el artista japonés Hokusai, representa el yang, el ying sería el vacío que tiene enfrente de ella y juntos, forman ese símbolo mágico que representa la armonía. Las dos partes el blanco y el negro, el vacío y la ola son dos energías que aunque opuestas se necesitan, en occidente no entendemos el concepto de vacío en el arte. Un mismo elemento pero con significados contrapuestos.

"La última biblioteca" (Serie Precipitados)

Si ésta primera serie, que aún sigue realizándose, nos habla del momento en el que esas transformaciones se están llevando a cabo, Cronología del Ruido(2011-2012), en cambio, nos muestra el paisaje desolado lleno de elementos fabriles que se adueñan de los edificios barrocos. En la serie anterior la naturaleza era la protagonista, en Cronología será el hombre, ya que es él el que ha operado todos estos cambios. Curiosamente el ser humano no estará presente en ninguna de las imágenes, ni siquiera de una forma presencial como nos acostumbró el Romanticismo, donde contemplaba la inmensidad de una naturaleza desbordada. Pero implícitamente está, ya que es él sufrirá y al mismo tiempo será el causante de las alteraciones. Pablo genovés no utiliza la figura humana ya que quiere que el espectador sea el último superviviente y así su obra, que plantea una pregunta abierta, se convierte en reflexiva.
"El Museo" (Serie Cronología del Ruido)

Y por último Antropoceno (2012-2014), en la cuál las ramas y los árboles desprovistos de sus hojas, dentro de paisajes en los que mezcla la pesadilla y lo onírico trepan por las mismas estructuras antes descritas, es el fín. Antropoceno hace referencia a la nueva denominación que algunos científicos, quieren utilizar para definir la era geológica en la que nos encontramos y dar así por finalizada la del Holoceno. El motivo de tal cambio es que si durante el Holoceno, debido al fin de las glaciaciones y la llegada de un clima benigno, pudo darse la vida en la tierra, desde 1950 estamos asistiendo, debido a las contaminaciones de todo tipo y a la deforestación,  a un proceso inverso, en el que el hombre está cambiando el rtimo del planeta. Esto es lo que Genovés intenta transmitirnos. En la obra "Lancret", utiliza parte del lienzo del artista rococó Nicolás Lancret (1690-1743), el cual, recreó los paisajes galantes tan propios de la última fase del Barroco donde una burguesía frívola juega ajena al mundo que les rodea. Priman los colores pasteles tan en consonancia con una vida plácida alejada de preocupaciones. Pero vemos como ese estilo de vida se ve amenazado por unas gruesas y tupidas raíces que ascienden para acabar con el orden establecido. Un contraste muy propio de la fotografía de nuestro artista: belleza y desolación. Pero del caos no tiene por que nacer algo horrible, sino que, como decía el gran arquitecto organicista Frank Lloyd Wright: "Orden a partir del caos".

"Lancret" (Serie Antropoceno)

Sus imágenes nos acercan a la belleza de las mismas, pero su propósito no es solo estético, lo que subyace detrás, el mensaje, es lo que importa,  estaríamos frente a una obra conceptual. Por lo tanto Pablo Genovés reúne en sus fotografías, el conceptualismo, la reflexión, el contraste, la ambigüedad o el impacto visual en obras de gran formato. Los títulos son muy ilustradores de lo que estamos viendo y de lo que está por venir, siempre dentro de la metáfora que supone su obra.

Como técnica, hereda de los dadaístas berlineses de los años 20 del siglo pasado, el fotomontaje. Conjuga en una sola fotografía dos imágenes: una, la de los edificios históricos, provenientes de postales de principios del S.XX compradas en los mercadillos berlineses, las cuáles además de la propia imagen nos trasmiten la energía de todas las personas por las que han pasado y otras las imágenes de las olas, de los elementos fabriles y de las ramas tomadas por él mismo. No utiliza filtros en la composición final, solo recorta y ensambla. La ficción y dotar de un nuevo significado a las imágenes sería el fin último de éste procedimiento. 

El gusto por el coleccionismo de estampas antiguas le proviene de Josep Renau, artista gráfico y gran defensor del Patrimonio durante la contienda bélica de 1936, desde su puesto de Director General de Bellas Artes. Además fue el encargado de viajar hasta París para encomendar a Pablo Picasso la realización de una obra que formase parte del Pabellón español de la Exposición Universal, ¿sabéis que obra realizó el malagueño? Como cartelista realizó en 1977 el cartel anunciador de SEMINCI de ese año, un cartel muy comentado por la afiliación política del autor. Una gran figura, la de Josep Renau, que habría que revalorizar y rescatar.

En este caso, nada que objetar respecto al montaje, una luz tenue que ilumina, como decía al principio solo aquello mas relevante y que acompaña perfectamente al significado de la obra. Una iluminación que aunque a priori parezca demasiado oscura, es cómoda visualmente. El propio artista se ha implicado en la realización del montaje, tal y como hace en todas las exposiciones dedicadas a su obra. 

Como siempre, os recomiendo que la veáis!!!


Información práctica:
Sala Municipal de Exposiciones de San Benito
De martes a domingo de 12 a 14  y de 18:30 a 21:30 h.
Hasta el 12 de febrero de 2017





lunes, 19 de diciembre de 2016

Rafael Pablos

La manzana de hoy trata de Rafael Pablos, un fotógrafo que bien merece, no un post en uno de los muchos blogs que sobre el arte y la cultura existen, sino una retrospectiva a gran escala, para que todos los aficionados al arte en general, puedan descubrir no solo su obra, sino también la humildad de este pequeño gran hombre. 

La caída de un amigo "Serie Puntas"

Sus fotografías son el resultado de la pasión por una técnica muy depurada que le lleva a construir no solo sus propias cámaras sino también a la fabricación de una ampliadora. Elige para su obra elementos cercanos y cotidianos, con los que juega para darles otro significado. Su obra se acerca al conceptualismo como podemos apreciar en la serie "Raíces" o "Puntas". Pero también a través de ellas se muestra deudor del Surrealismo de corte Metafísico, ya que con éstos pequeños útiles que el resto utilizaríamos para unir maderas, por ejemplo, Rafael construye paisajes lejanos, desolados, con árboles de sombras alargadas, taciturnos y enigmáticos que nos sitúan en la belleza de no estar en ninguna parte. Puntas que no solo son árboles, también amantes, mariposas o pájaros. Pero no solo juega con los objetos también lo hace con la sombra que proyectan y con el blanco y negro que crea contrastes e introduce los valores más dramáticos. En el caso de la serie "Raíces" juega con la yuxtaposición y repetición para crear movimiento y expectación ante lo que tenemos ante nuestros ojos, invitándonos a imaginar, como cuando vemos las nubes recortándose en el cielo, que figura nos puede estar mostrando el autor o simplemente dejarnos llevar por las formas retorcidas que se reproducen y pensar ¿cómo ha hecho esto?
Raices-15 "Serie Raíces" 2009
Junto a estas series tiene otras más reflexivas, íntimas y sentimentales como "Maternidad" o "Retratos" donde la técnica se convierte en la protagonista y su familia o incluso el mismo, en el medio a través del cual desarrollar su ciencia. 
Rafael Pablos "Serie Retratos"

Leonés de nacimiento y vallisoletano de adopción, Rafael Pablos comienza a tantear el mundo de la fotografía en los años 70 del siglo pasado, primero como socio de la Agrupación Fotográfica Vallisoletana. Años después decide construir sus propios materiales fotográficos empezando por la cámara diseñada siguiendo la cámara Linhof. Linhof comenzó a construir cámaras a las que adaptaban sus propios obturadores circulares, estas cámaras tenían la particularidad de que se podía disparar la fotografía tanto en horizontal como en vertical gracias a que la parte posterior de la cámara rotaba debido a que esta era cuadrada y estaba dotada de unos railes. Nace así una cámara de gran formato de fuelle plegable con la mejor calidad tanto en la técnica como en la óptica.  Y Rafael se lanzó a crear con sus propias manos una réplica de ésta famosa cámara con la cual ha realizado al serie "Raíces". A Francia viajaba para adquirir las lentes. 


Para mí este fotógrafo no es solo un captador de la imagen, es un artista en toda su expresión, ya que como hacia Leonardo construye todos los artilugios que usará en su experiencia artística. Un artista que os recomiendo. Si en alguna ocasión, tenéis la oportunidad de ver anunciada su obra en alguna exposición, no os lo penséis, entrad porque merece la pena. Y si tenéis la enorme suerte de dialogar con él, hacedlo, y os daréis cuenta de la humildad de este hombre cuando habla de su trabajo pero también de la pasión con la que hace maravillosas obras con las que poder disfrutar. El mundo del arte es muy injusto, ya que a veces da oportunidades a otros que se hacen llamar "artistas" y que no aportan nada nuevo, solo paneles de colores colocados unos detrás de otros y a los que quieren dotar de un significado en el que la línea, sería el elemento clave, pero que no convence a nadie, ni por la estética ni por la supuesta idea que subyace. En cambio a otros, cuyo trabajo está mas razonado y elaborado, donde además de lo visual aporta la novedad, se les va relegando a otros niveles.




viernes, 4 de noviembre de 2016

Recuerdos, fantasía y realidad en la obra de Paolo Ventura.

"War Souvenir"
"Hay que inyectarse cada día de fantasía para no morir de realidad", la frase le pertenece a Ray Bradbury, escritor norteamericano de obras como Gran Hermano, pero podía atribuírsela a Paolo Ventura, ya que sus imágenes beben de la fantasía que emana de los recuerdos y que cubre la realidad en la que vivimos inmersos, que como dice Ventura ya es "bastante aburrida".

"Homenaje a Saúl Steinberg" (Short Stories)

Paolo Ventura es un artista milanés que se marcha a Nueva York en busca de la inspiración que su trabajo como fotógrafo de moda, no le proporcionaba. Allí y tomando como recurso y fuente de inspiración un pequeño armario, comienza a dar forma a obras de arte que conjugaban el dibujo (donde plasma la idea, el concepto), la pintura y la fotografía. Obras que adoptan la forma de pequeños dioramas. Ventura se encarga de construirlo absolutamente todo: los decorados donde los pequeños muñecos (Barbie, Kent y muñecos de acción) cobran vida o la ropa que visten. Pero también compra en plataformas de Internet y en mercadillos el resto de objetos que necesitaba. Trabaja con la minuciosidad de un artesano, va al detalle, quizá porque en su primer trabajo como asistente de un fotógrafo, mientras estudiaba Bellas Artes en la Academia de Breda, se dedicó a fotografiar los pequeños objetos que había en el estudio. Los temas que plasma provienen de recuerdos. Recuerdos que están compuestos de nostalgia, fantasía y también una pizca de soledad, de esa soledad que se siente cuando evocamos otros tiempos. Los recuerdos le vienen de las historias que su abuela le contaba sobre la Italia fascista que vivió, de su padre, un gran narrador e ilustrador de cuentos, que amenizaba las veladas infantiles con historias. Pero también recuerdos propios de una niñez y adolescencia que pasó fuera de clase observando lo que pasaba en su ciudad y leyendo obras de Pasolini.


Sus obras se caracterizan por la creación de atmósferas, que como en el caso de la serie War Souvenir, nos recuerdan las películas de serie negra. Atmósfera que crea a partir de los juegos de luces. Luces que provienen de una lámpara de techo y también de las pequeñas lucecitas de Navidad con las que decoramos nuestros hogares y que a Paolo le proporciona tonalidades verdes y azuladas. Atmósferas que también nos trasladan, en esta serie, al Neorrealismo italiano, en donde las escenas eran filmadas en la calle para ganar más realismo pero también debido, a que los estudios de cine, habían sucumbido bajo las bombas de la 2ª Guerra Mundial. Paolo asimismo, nos sitúa en exteriores y añade a las fotografías un halo de imagen antigua que incorpora una capa más de realidad. Del realismo de esta serie, muy documentada pasamos a la fantasía, soledad e inquietud de Winter Stories, una serie de historias que nos trasladan al circo. En sus últimos 15 minutos de vida, el arlequín recuerda su pasado circense, quizá por ello las imágenes no trasmiten la alegría propia de este espectáculo, sino la nostalgia y cierta tristeza que está apoyada por un colorido plano, sin gradaciones tonales, muy tranquilo pero inquieto, a la manera de Antonio Donghi un pintor italiano del que Ventura se siente deudor. Nada tienen que ver con las pinturas que trataban el mismo tema de George Seurat. Viendo sus obras podemos encontrar en nuestra memoria visual, otros referentes como René Magritte, por el ambiente surrealista pero dentro de la cotidianeidad, diferente al onírico y automático practicado por Dalí; Edward Hooper por la evocación de la soledad y cierto desarraigo de los personajes. En las diferentes series vamos apreciando como se va desprendiendo de los datos que nos sitúan en el espacio y en el tiempo, para al final con pocos recursos tanto de decorados como de información añadida, deja que nosotros terminemos de crear las historias. Historias, que como en Short Stories, están integradas por fotogramas a los que les falta el movimiento para darles la vida de pequeñas narraciones cinematográficas. Una serie en la que abandona Nueva York para volver a su ciudad natal y con ella los dioramas. Ahora los protagonistas serán su hijo, su mujer, su hermano gemelo y el propio Paolo. El punto de unión de esta serie, compuesta por 12 historias, será la pérdida y el abandono de las personas a las que uno quiere o incluso de uno mismo cuando crece y va perdiendo al niño que fue, como se aprecia en "Homenaje a Saúl Steinberg". Es una serie muy sencilla y simple que repite recursos como la utilización de la maleta o las ciudades anodinas y monocromáticas en las que únicamente aparece como referente un cinema, pero es un referente falso ya que no nos sitúa en ninguna ciudad concreta. Son ciudades imaginadas, inventadas e invisibles como las creadas por Italo Calvino y que Marco Polo describía al Kublai Kan. Solamente la niebla nos da una pista de donde se desarrollan todas estas historias inventadas: en la zona norte de Italia en la que Paolo reside.

"El lanzador de cuchillos" (Short Stories)
Sus fotografías están no solo  llenas de sus recuerdos, también de la tradición italiana cinematográfica, estética y artística. Así como evocaciones a temas ya tratados por otros artistas, como la mujer desolada y abatida que aparece en "El lanzador de cuchillos" y que irremediablemente nos recuerda a "El ajenjo" de Edgar Degas, "La bebedora de absenta" de Picasso pero también la de Tolouse Lautrec. Mujeres que se pusieron de moda en la segunda mitad del S.XIX, y que frente a la copa medio llena y a una botella medio vacía se abstraen del mundo que les rodea pensando en el mundo interior que las atormenta. Mujeres angustiadas y solas.



Aunque Paolo se retiró del mundo de la moda, en la actualidad ha trabajado para una marca italiana de ropa, siguiendo la estética de Short Stories.

Estas 3 series se pueden ver por primera vez en nuestro país, en la Sala Municipal de Exposiciones de San Benito en Valladolid, gracias al matrimonio Cotroneo. Junto a ellas un diorama al que debemos asomarnos por un pequeño orificio y descubrir sin ser vistos la escena que se desarrolla en su interior, tal y como Paolo y su hermano hacían cuando acompañaban a su abuela a vestir a los vecinos difuntos.

Una exposición dividida en dos salas, que se aconseja ver empezando por la más pequeña, siguiendo así un recorrido cronológico por el que vamos pasando de más a menos para terminar convirtiéndonos en "inventores" de finales. Esta sala pequeña está dividida a su vez por una especie de cortina formada por las chaquetas, vestidos y abrigos utilizados por Paolo en Short Stories, pasada la cual accedemos al espacio dedicado al diorama, una serie de vitrinas con más información y un vídeo final donde el propio Ventura nos cuenta como hace los dioramas.

Una exposición muy aconsejable!!


Información práctica:
Sala Municipal de Exposiciones de San Benito
De martes a domingo de 12 a 14  y de 18:30 a 21:30 h.
Hasta el 11 de diciembre de 2016


lunes, 24 de octubre de 2016

Rosa es una rosa es una rosa


Gertrude Stein, Alice Toklas y Basket
La Historia del Arte está llena de nombres que han marcado el devenir de los distintos estilos, etapas o movimientos que se han ido dando a lo largo de los siglos. Nombres de pintores, escultores, arquitectos o escritores, que con su nueva visión de ver y entender las formas plásticas las hicieron evolucionar al ritmo que también iba marcando la historia, los cambios políticos, los gustos o los marchantes y clientes. Nombres, que en su mayoría, pertenecen a hombres. Pero dentro de ese círculo restringido, también destacaron el de mujeres que hoy vamos conociendo: Sofonisba Anguissola en el Renacimiento, Artemissa Gentileschi  en el Barroco... También en nuestro país hubo mujeres artistas como Luisa Roldán "La Roldana", escultora de cámara por Carlos II y posteriormente por Felipe V. A partir de ese momento comenzará a firmar las obras con su nombre.



Más avanzado el tiempo, la presencia femenina, se irá convirtiendo en "habitual" en los círculos artísticos, sin que tengan que depender de un padre o un marido que las avale, como es el caso de María Blanchard que, junto a Juan Gris, dieron el impulso definitivo al cubismo sintético. Un movimiento del cual, aunque desarrollado en París, Gertrude Stein diría que es típicamente español. Esta americana afincada en la ciudad de la luz, tendrá un papel fundamental en el desarrollo y consolidación del arte moderno por su papel como coleccionista, marchante y anfitriona en tertulias. Aglutinó en torno al salón de su casa, a los que se convertirían en los más destacados artistas de un período tan convulso como los momentos previos y posterior desarrollo de la Gran Guerra.

Hermanos Stein
Gertrude Stein llega a París desde Estados Unidos en 1903, siguiendo los pasos de su hermano Leo, el verdadero coleccionista y el mejor conocedor del arte del S.XX. Pero quién les anima al coleccionismo, no es otro que su hermano mayor Michael, proporcionándoles el dinero acumulado en sus fideicomisos. Los Stein favorecieron la compra de obras de artistas consagrados, pero sobre todo, posaron sus ojos en aquellos que el Salón Oficial de París cercenaba por considerarlos demasiado transgresores. Su talento para descubrir a estos jóvenes artistas hizo que se convirtieran en unos de las mayores coleccionistas de arte moderno de su época. A eso hay que unir que, la obra de los que consideraban los cuatros grandes: Manet, Cézanne, Renoir o Degas, y que decoraba el salón de su vivienda en el Barrio Latino de París, estaba adquiriendo en la venta un gran valor, escapándose ya de sus posibilidades económicas. Esta es la razón última por la que se decantaron hacia nuevas promesas.

Pero al igual que su pasión por el arte unió a los hermanos Stein, también llegaría la ruptura. Leo apostó y vio en el Fauvismo una nueva revolución artística, apostando por Matisse y su obra. Un gusto que no contagió a Gertrude más partidaria del joven Picasso. Gertrude fue una mujer adelantada a su tiempo, prefería las nuevas formas del malagueño y de Juan Gris, del cual dijo que era su heredero natural. Gracias a ella Picasso fue conocido en todos los ambientes vanguardistas de la capital francesa. En ellas, veía el paso definitivo que la modernidad necesitaba, impregnadas no sólo de técnica sino también de formas mucho más revolucionarias que hicieron, que en la actualidad, su importancia y carácter sigan siendo considerados abanderados de un momento tan destacado. Quizá, porque ella fue una más del círculo cubista, entendiendo como ellos, los preceptos de un movimiento que es tan personal como artistas forman parte de él. Pero también, su fuerte personalidad transgresora y excéntrica era la apropiada para este incipiente movimiento. Una personalidad que se puede asimilar a las formas cubistas que se unían en creaciones originales, en las cuales se eliminaron las tres dimensiones, optando por composiciones que se desarrollaban en un plano, eso sí, vistas desde múltiples puntos de vista, que no hacían otra cosa que obviar el punto de fuga que había caracterizado el logro de la perspectiva lineal desde el Renacimiento. Gertrude era así, original, independiente como las diferentes perspectivas de un lienzo cubista, pero al mismo tiempo integrada en una sociedad que la amaba y odiaba a partes iguales. Los diferentes colores que matizaban su vida de una forma arbitraria, eran los mismos que el cubismo se encarga de difundir sin agarrarse a los convencionalismos de una sociedad que estaba dejando a un lado la tradición.

El lugar de intercambios de todas las ideas que iban surgiendo, como apuntaba antes, era el salón de su casa parisina, ubicada en el 27 Rue de Fleurus, en Left Bank. 


Allí, y a imitación de las tertulias que se llevaban a cabo en los salones de los hogares franceses del S.XVII, se dieron cita artistas de todas las disciplinas. Al frente de aquellos primeros salones estaban mujeres, las cuales se erigieron en las verdaderas impulsoras de estos lugares de esparcimiento cultural heredado del S.XVI, donde el tema predilecto de conversación era el literario. Mujeres que dieron nombre a cada uno de ellos. El primer Salón fue el de Madame Rambouillet en los primeros años del S.XVII. La importancia de la mujer era tal, que los diferentes escritores que con sus obras darían paso a la modernidad, se acercaban a ellas a través de las tertulias que ofrecían en sus salones decorados y tapizados para la ocasión. El objetivo, es que su talento fuese reconocido, ya que otorgaban a las mujeres la capacidad de influir en los juicios de sus contemporáneos. Ellas, decían, estaban dotadas de unas cualidades verbales de las que los hombres carecían. En Gertrude Stein vemos a una de aquellas damas burguesas. Como ellas, convirtió su casa en un verdadero reducto de modernidad, en un momento donde los cambios se sucedían muy rápidamente. Pero su Salón era una mezcla de pintores y literatos como Ernest Hemingway, Ezra Pound o Francis Picabia entre otros. Americanos y europeos se daban cita los sábados. Nunca antes las artes estuvieron tan bien relacionadas entre ellas, entendiendo que la obra de arte total abarca todo. En su salón, objeto de visita por las obras que decoraban sus muros, se hablaba de pintura, de literatura, de la sociedad y de los sucesos parisinos y del mundo. Un lugar de intercambio de ideas, de amistades, enemistades y rivalidades como la que enfrentará a Picasso con Matisse, debido a los recelos que en el malagueño levantaba la obra del pintor fauvista. Entre todas las obras del Salón Stein, destacaba "Mujer con sombrero azul" de Matisse, objeto de los celos de Picasso reclamando que ese sitio fuese ocupado por sus ahora afamadas "Señoritas de Avignon". Mientras Gertrude charlaba con los hombres sobre lo divino y lo humano, su compañera, amante, secretaria y biógrafa, Alice Toklas distraía a sus acompañantes femeninas, preparaba recetas imaginativas para invitados que también lo eran, pero también la innovación se adaptaba a las carencias de productos en los mercados, debido a la guerra.
"Mujer con sombrero" Henry Matisse
Y así, entre conversaciones, escritos, lienzos y recetas, el arte se fue abriendo paso, no sólo por parte de todos aquellos que allí se congregaban sino también a través de las composiciones a las  que Gertrude iba dando forma. Escritos extravagantes y rebeldes donde indagaba en nuevas formas literarias. Ambas, porque no se puede entender a Gertrude sin Alice, acogieron a aquellos escritores que bautizaron bajo el nombre de La generación pérdida. Y ambas contribuyeron a que ese rico y fructífero período lo fuese un poco más. 

Junto a ellas hubo otras cuyos nombres han quedado olvidados y que comienzan a recuperarse, como la arquitecta y diseñadora de interiores Eileen Gray. Su obra quedó eclipsada por la de Le Corbusier y su deseo de no pertenecer a ningún movimiento o escuela como la Bauhaus. Hasta hoy, su valoración, venía avalada como interiorista, pero la obra de esta irlandesa está siendo revisada y su papel en la arquitectura sacado a la luz. Mujeres, que en su mayoría, no seguían los cánones establecidos para ellas, mujeres fuertes que luchaban contra corriente tanto en su vida pública como personal, que no quisieron supeditarse a la voluntad que imponía la sociedad de realizar obras que fuesen decorativas. Y esa fuerza la imprimieron en su obra ya sea pintura, escultura, arquitectura o el mundo de las letras, reivindicando con y a través de ellas un sitio en el mundo de la creación.

Quizá la pequeña de los Stein no llevó a París ni se impregnó del glamour de la ciudad del Sena, pero dejó una gran impronta de la cual hoy se sigue hablando.

En 1906 mientras Picasso seguía inmerso en la “etapa rosa”, Gertrude Stein le encarga su autorretrato, una obra que traerá más de un quebradero de cabeza a artista y a modelo, de la cual ninguno quedará conforme, máxime cuando Gertrude, en un arrebato, se cortó el pelo sumiendo en la desesperación al malagueño. Pero esa es otra historia... ¿O no? ¿O quizá nos habla de la fuerte personalidad de una mujer que elige ser representada como tal y no como hasta entonces lo habían sido las mujeres en marcados estereotipos?


sábado, 1 de octubre de 2016

Oliviero Toscani y Luciano Benetton ¿un matrimonio por amor o por conveniencia?


"Actualmente, los medios de comunicación son como los refrescos: sirven para aplacar la sed, pero no tienen calidad ni nutren". Así define Oliviero Toscani lo que en la actualidad se hace en publicidad. Una publicidad muy alejada de la revolución que él inició en 1982 cuando comenzó a trabajar con y para Luciano Benetton. Campañas que le dieron la fama y que hicieron que la marca de ropa italiana se extendiese como la pólvora por multitud de países, en ocasiones los mismos que le vetaban sus campañas. Comenzaron a surgir entonces voces a favor y en contra de este gurú de la publicidad, a pesar de que Toscani se considera un fotógrafo y no un publicista, sobre todo voces en contra que provocaron el efecto contrario al que buscaban. A pesar de que muchas de ellas fueron retiradas de las vallas publicitarias, se seguía hablando de aquellas imágenes transgresoras que atacan la doble moral de los diferentes países. Sus fotografías huyen de los convencionalismos, de los contrastes de luces y sombras para centrarse en el mensaje de un realismo sobrecogedor, englobándose dentro del realismo documental. Provocador será el calificativo que desde entonces irá unido a su nombre y su era la de la "provocación Toscani". Sin Benetton no hubiese existido Toscani y viceversa, al menos de la forma en que hoy les conocemos.

Oliviero Toscani hizo que el mundo de la publicidad cambiase, puso en el punto de mira no solo los problemas que acechaban al ser humano tales como el racismo, el sida, las guerras, la mafia o la anorexia, también hizo que por primera vez el receptor del mensaje contase. Un receptor que iba a interpretar lo que veía según sus propios prejuicios, su forma de ver la vida y el entorno socio-cultural en el que se encontrase. Por eso, para este fotógrafo milanés, la provocación está en el que mira y no en el que toma la imagen. Cuando Toscani habla sentencia y así lo hace cuando dice que lo impactante no es la imagen, lo impactante es la realidad. Realidades que incomodaban a la sociedad más conservadora pero que agradaban a otros sectores que las galardonaban con grandes premios como el Gran Prix que le concede la UNESCO o el Gran Premio d´Affichage.

Campaña 1991

Galardonado y criticado a partes iguales, sus fotografías denunciaban a una sociedad racista a través del abrazo de dos niños uno blanco y otro negro que algunos han querido interpretar como ¿un ángel y un demonio? Pero también el mundo de la moda, algo tan íntimamente ligado con Italia, a través de la imagen de una joven modelo francesa, Isabella Caro, que nos mostraba su cuerpo desnudo, sacudido por la anorexia, para lanzar un mensaje crítico y de concienciación, sobre los efectos adversos de los trastornos de la alimentación. Un mensaje que tanto la marca de moda Nolita, para la que se realiza la fotografía, como el Ministerio de Sanidad italiano y diseñadores destacados como Giorgio Armani respaldaron. Esta campaña se lanzó en un momento muy concreto, como todas las que realizará, el momento en el que, en París y en Milán, se debatía sobre las tallas minúsculas que llevaban las modelos y previo a la celebración de la Semana de la Moda de Milán. Pero Toscani y Benetton también se unieron para hablar de la guerra de Yugoslavia y lo hicieron a través de las ropas de Marinko Gagro, un joven que cayó abatido por la inutilidad de las balas. Su camiseta ensangrentada en la que se podía ver aún la huella que dejó la bala al entrar en su cuerpo, junto con la carta que su padre dirigió a Toscani y que utilizará como recurso en el anuncio publicitario, impactaron a la sociedad. Nadie permitió que unas imágenes que buscaban la paz tuviesen difusión, la doble moral de instituciones y mandatarios que favorecen las guerras proporcionando armas, pero que se sorprenden cuando ven las consecuencias de esos actos, quedó una vez más de manifiesto. Toscani quiso que el cuerpo del joven combatiente quedase reflejado en la posición que adoptaron sus ropas. Tras ello, Oliviero mandará a un periódico independiente de Sarajevo, una carta condenando la violencia. En 1995, un año después de la polémica imagen, United Colors of Benetton comienza a vender su ropa en la antigua Yugoslavia ¿oportunismo?

Andy Warhol y Oliviero Toscani

Colores planos, tomados de las serigrafías que Andy Warhol reproducía en serie en The Factory,  luces artificiales y encuadres frontales son los recursos que utiliza una y otra vez para mostrarnos la otra cara de la vida, la del SIDA por ejemplo, pero no solo a través de la famosa imagen de David Kirby de la cual se adueñaron este dúo todavía bien avenido, sino también utilizando preservativos y partes del cuerpo tatuadas con las iniciales H.I.V. y la palabra POSITIVE, recurso que nos habla de la forma más habitual de contagio de esta terrible enfermedad. Pero también el sufrimiento de jóvenes que decidieron tatuarse esas palabras para lanzar un órdago a la comunidad que les rechazaba como a los apestados de la Edad Media, por ser portadores de una enfermedad desconocida y letal.

Campaña 1993-4

Pero todo lo que empieza acaba y así también lo hizo la relación de Toscani y Benetton. La empresa creadora de ropa colorista y divertida destinada a jóvenes, no se había olvidado de que las ventas eran su objetivo, a pesar, de que en sus anuncios cada vez veíamos menos ropa que era suplida por su imagen de marca. La sentencia de muerte la firma con la serie "Condenados a muerte" (campaña 1999-2000) donde 28 presos de los corredores de la muerte de las cárceles estadounidenses mostraban sus rostros. Benetton podía permitirse el lujo de provocar en Europa pero Estados Unidos era un mercado demasiado fuerte como para andarse con fanfarronadas.

En la actualidad el provocador y excéntrico Oliviero Toscani, está retirado del mundo de la publicidad y dedicado a un proyecto "Raza Humana" en el que pretende hacer un estudio antropológico de los seres que pueblan la tierra y que será la única obra destinada a un museo. 

Si queréis disfrutar de las imágenes que marcaron una época y un antes y un después en la publicidad  acercaros a la Sala Municoal de Exposiciones de San Benito en Valladolid. Bajo este sugerente título  "Oliviero Toscani. 50 años de magníficos fracasos", se agrupan aquellas icónicas imágenes que han quedado en la retina de muchos de nosotros y también en la conciencia atacada de muchos otros.



Información práctica:
Sala Municipal de Exposiciones de San Benito
De martes a domingo de 12 a 14  y de 18:30 a 21:30 h.
Hasta el 16 de octubre.





"El arte tiene la bonita costumbre de echar a perder todas las teorías artísticas" (Marcel Duchamp)