sábado, 16 de septiembre de 2017

Perversión o simbolismo en la obra de Balthus.

Balthus es uno de esos pintores a los que les precede su fama. Uno de esos a los que los calificativos acerca de su obra están llenos de prejuicios. Calificativos de doble moral que en la mayoría de los casos surten el efecto contrario, creando más expectación hacía unos lienzos cargados de erotismo, sensualidad, provocación, inquietud y seguro que muchos más, protagonizados por jóvenes preadolescentes. Esa será la clave, las protagonistas y sus actitudes. 


Cuando rondaba los 80 años sus manos, como las de Matisse, ya no podían aguantar los pinceles. Es entonces cuando descubre las posibilidades expresivas de la cámara fotográfica. Pertrechado con una polaroid, propiedad de su íntimo amigo Federico Fellini, comenzará a fotografiar a Anna, una niña de tan solo 8 años, hija del médico del pequeño pueblo suizo al que el artista se retiró, convertiéndose en su última musa. Con el consentimiento de su padre, y durante 8 años, cada tarde de miércoles y en el mismo escenario de cortinas y luz filtrada cambiante según las estaciones y el momento, Anna se dejará fotografiar en un estado de laxitud que ha sido visto como demasiado sensual para una niña. Estas imágenes fueron vetadas por un museo alemán, en el 2014, al considerar que atentaban contra el decoro, tachando a su autor de pedófilo, algo con lo que Balthus tuvo que lidiar a lo largo de su dilatada vida.



Como si fuesen la Lolita que creó Vladimir Navokov, las protagonistas de sus lienzos son jóvenes cargadas de una sensualidad que emana de lo bello e inocente de la edad pueril. Muchachas que dejaban ver sus hombros o incluso como en el caso de Anna, alguno de los pechos en actitudes despreocupadas sobre un chaise longue. Al contrario que en la obra literaria, no hay relaciones prohibidas entre un hombre maduro y una joven adolescente, ni siquiera enamoramiento, aunque fuese platónico, por ninguna de las dos partes. Balthus elige a niñas como protagonistas de sus obras ya que, según él, son las que mejor reflejan la belleza sencilla y sin retoques de la preadolescencia, eran la representación de un símbolo, de lo etéreo.

Pero la sensualidad no solo proviene de lo evidente también de la atmósfera que crea a través de la captación de los valores plásticos: la luz matizada, dorada y cambiante y la gama cromática anaranjada, azulada y verde de tonos saturados que buscan la planitud y la plenitud creando un ambiente voluptuoso y cálido. Los colores perfectamente estudiados nos remiten a esa edad pura, omite las sombras duras que marcarían más las formas, aunque éstas se recortan como si se tratase de los recortables que Matisse utilizó para suplir la técnica pictórica a través de lo que él denominaría "dibujar con tijeras". Figuras planas en escenarios congelados en los que se desarrolla una acción cotidiana, en obras de gran perfección formal y refinamiento. Estos serían los elementos, los escenarios y las protagonistas de la obra balthusiana que entronca con el surrealismo (aunque el la definirá como de realismo atemporal) y del cuál toma lo inquietante. Inquietantes son los escenarios e inquietantes las escenas. No hay nada dejado al azar. La obra de Balthus invita a mirar, a convertirnos en voyeurs y ahí radica la provocación de su obra. Con el espectador se cierra el circulo de la misma. La sensualidad aparece cuando la escena, que a priori es íntima, es revelada al que mira. La idea del voyeur siempre ha estado presente en el mundo del arte, así Picasso se servía de la figura de Degas para introducir a su particular mirón. En este caso habría que preguntarse ¿quién es el voyeur? ¿Balthus, el espectador o ambos?


A veces lo implícito se convierte en explícito como se aprecia en "La lección de guitarra" pintada en 1934. En esta obra cargada de simbolismo, Balthus se desprende de prejuicios convirtiéndose en su obra más delirante, tanto que la primera y última vez que fue exhibida la situaron en un cuarto apartado al que apenas se tenía acceso. La obra fue adquirida por diferentes coleccionistas, todos se fueron desprendiendo de ella como si quemase, uno de ellos quiso donarla al MoMA pero después de pasar unos años en el almacén, Blanchette Rockefeller, presidenta del museo, la rechazaría por escandalosa. Finalmente la obra fue comprada por un coleccionista anónimo, posteriormente su nombre saldría a la  luz, pero hasta ese momento y contando con la complicidad del artista nadie supo ni quién la compró ni en qué lugar del mundo se encontraba. Lo que vemos en la obra es una escena sexual, impúdica e incluso quizá de dominación entre una profesora y su alumna. Mientras la profesora está vestida, mostrando únicamente uno de sus pechos al cual se acercan los dedos de la alumna, esta aparece con la falda levantada y sin ropa interior. Mientras la mano de la profesora asciende por el interior del muslo, con la otra la sujeta fuertemente el pelo como si hubiese sustituido la guitarra que aparece abandonada en el suelo por el cuerpo de su joven pupila, el cual yace inerte sobre el de ella. Por su disposición la han puesto en relación con la Pietà of Villenueve-les-Avignon (1455), semejanza que él negaría. Quiza esa semejanza existe, y se deba a una venganza. Algunos críticos apuntan que Balthus la hizo después de que una iglesia protestante suiza, retirara la decoración que el artista había hecho para ella. Pero no solo la actitud, también en el tema han buscado referentes, en este caso, con ilustraciones alemanas pornograficas de final de la S. XIX. Incluso hay quien apunta que la mujer sería su madre y la niña él, ¿estaríamos ante la transferencia del mito de Edipo? Sin duda una obra con muchas lecturas, elementos que como apuntaba antes, no están dejados al azar y teorías freudianas. Una obra provocadora por lo que se ve pero sobre todo por lo que hay detrás y que aún hoy sigue impactando.



Pero hay algo más que también tendría que ver con la lectura de esa obra. Donde nosotros vemos incitación, nuestro artista ve un rito de iniciación hacia la edad adulta, el paso de larva a mariposa, dejando atrás lo más inocente de la infancia. Edad en la que lo sexual que trae la madurez aún no existe, son seres asexuados, por ello define a sus modelos como ángeles. ¿Representaría por lo tanto la Lección de guitarra, el rito iniciático? La explicación de ésta idea de pérdida de ingenuidad quizá se entienda mejor, después de leer lo siguiente. Si os fijáis, en alguna de sus obras aparece un gato... Es el alter ego del propio pintor, que aparecerá como fiel acompañante de la inocencia, velando por ella. Este gato, llamado Mitsou, aparece por primera vez en un librito "Mitsou. Historia de un gato", Este libro parte de unos dibujos que Balthus realizó en su más tierna infancia sobre un gato que encontró y cuidó hasta que se marchó. Rainer María Rilke, amigo de la familia, quedó tan fascinado al verlos que escribiría el prefacio para su publicación. El libro aborda la infancia (gato) como un estado esencial y las pérdidas que se producen en ella, hasta que la abandonamos para pasar a otra edad más adulta.



Balthus fue el artista más políticamente incorrecto, decidió contravenir las normas, no del arte, más bien de la sociedad, de una sociedad mojigata llena de prejuicios y temores hacía un tema tan vetado como el sexual, que tras una primera lectura de lo visiblemente evidente, no trataron ni tratan de ir más allá.

Balthasar Klossowski de Rola, pasaría a la historia del arte, de la que su padre fue uno de los grandes historiadores, como Balthus. Murió en 2001 a la edad de 93 años, sin haberse desprendido del san benito que le persiguió a lo largo de su vida. Fue seguidor de Piero della Francesca y admirado por Picasso, el cual compraría alguna de sus obras, por Man Ray o por Bono que puso la banda musical el día de su entierro. 

domingo, 27 de agosto de 2017

¿Podemos poner límites al Arte? Antúan y "Left or Right"

¿Qué os parecería poder golpear a dignatarios que no os causan mucha simpatía? ¿Sentirías alivio, desahogo, consuelo? ¿Os parece buena idea utilizar la imagen de personajes poco queridos como integrantes de una "obra de arte"? ¿Realmente podíamos considerarlo arte o simplemente morbo? ¿Dónde están los límites de lo que es arte? ¿Podría pasar a la posteridad o únicamente es flor de un día? Complicado lo de dar una única respuesta, más bien muchas de estas preguntas se responderían con elucubraciones. Seguramente a las primeras de las preguntas muchas de las respuestas serían afirmativas, es una forma de desahogarse, aunque sería un alivio relativo. Pero el arte no debería servir para engendrar violencia y odios, sino para disfrutar, desconectar y unir. Os preguntaréis que de que os estoy hablando, hoy he empezado la casa por el tejado... os estoy hablando de una exposición titulada "Colección Al Límite, Sin Límites", que se inaugurará el próximo 7 de septiembre en diferentes espacios expositivos chilenos. La exposición estará formada por más de 60 obras de artistas destacados de nacionalidades diferentes. Uno de esos artistas es el cubano Antúan. Sus obras se caracterizan porque a través de ellas se cuestiona, con ironía, el estado de las cosas, centrado en las injusticias sociales.

La instalación que presenta en esta exposición y que es la generadora de todas esas preguntas iniciales, lleva por título "Left or Right". Es una instalación en progreso, iniciada en 2004, formada por diferentes punching ball de color rojo, en los que están impresos las caras de diferentes políticos, dictadores y genocidas. Caras tan famosas y de actualidad como Donald Trump o Nicolás Maduro. La obra va aumentando en número, en la actualidad consta de 25 sacos de boxeo. La idea que intenta transmitir, como si de una moraleja se tratase, es lo que no se debe seguir, de lo que hay que huir ya que no son ejemplo de avance de la sociedad en su mayoría. Aunque al verlas, seguramente lo primero que se nos ocurriría, más que nada por el objeto en sí, sería golpearlo, pero su intención es todo lo contrario, hacernos recapacitar sobre las personas que dirigen el mundo y la barbarie con la que azotan a la población. No busca engendrar más violencia y odio a pesar de la utilización de sacos de boxeo. Frente a este tipo de mandatarios el resto de la población debe combatirles no con sus armas, sino denunciando las injusticias. Y en esta denuncia la voz de los artistas resuena más, eso es lo que pretende Antúan Rodríguez, dar voz a través de sus obras. Si ahora volviera a plantear las preguntas iniciales, seguramente las respuestas serían diferentes. Conociendo el significado de la obra nos impregnamos de sentido social, de humanidad, no hacía las personas que aparecen impresas en los sacos de boxeo, sino hacia las que han sufrido y sufren por los deseos y la falta de responsabilidad y escrúpulos de sus dirigentes, los cuales una vez llegan al poder se les olvida su función y quien les eligió.



Cuando he visto esta instalación inmediatamente he recordado otra realizada por un artista castellano: Víctor Ausín. Hace unos años, en una de sus exposiciones en el Palacio de Pimentel, colocó un cojín encima del cual había esparcido fotografías de nuestros políticos, de todas las tendencias. Clavado en el cojín había unos alfileres para que libremente, los visitantes pudieran utilizarlos. Y los utilizaron. La idea, más que el verter nuestras frustraciones hacia esos políticos que nos han desencantado, es ver nuestro comportamiento, y a veces visto desde fuera asusta. Las obras de arte también miden como cada uno de nosotros nos comportamos frente a ellas, un buen estudio para comprobar actitudes, efectividad de la obra, recursos, etc etc. 

Antúan Rodríguez nació en Cuba, por su origen podemos pensar que es inherente la denuncia de injusticias, pero él se considera ciudadano del mundo, preocupándose de todo lo que sucede a su alrededor. 

Pero no todo van a ser obras de denuncia social y concienciación, junto a éstas hay otras que buscan la paz espiritual y reconfortar al alma. Como si del Yin Yang se tratase sus obras parecen concebirse como dos energías opuestas pero que se necesitan, existe la paz porque, por desgracia, hay elementos que generan la destrucción. 

Considera el arte como un medio experimentador, por ello utiliza técnicas muy diversas que van desde la instalación a la pintura o el dibujo pasando por escultura, fotografía e incluso arte industrial, hay un  urinario... No vamos a volver sobre Duchamp, pero ahí lo dejo. Independientemente de la técnica, la obra parte de una idea, un concepto a través del cual busca expresar su sentimiento y hacer partícipe al ciudadano de su importancia en el mundo.



La instalación "Left or Right", como os decía forma parte de una exposición mucho más amplia que podrá verse en diferentes sedes en Chile, concretamente la que nos ocupa podrá verse en Fundación Telefónica. Para los que no podamos ir siempre nos quedará la globalización de la información a través de RRSS!! 

domingo, 20 de agosto de 2017

Anselmo Miguel Nieto


Los callejeros de nuestras ciudades están llenos de nombres de hombres y mujeres que tienen que ver con nuestra historia, con la literatura o con el arte. Algunos de ellos olvidados en el tiempo llegan a nosotros como auténticos desconocidos. Quizá, ese olvido, hace que se les dediquen calles en la periferia, donde aún se consuma más su exilio. Uno de esos nombres, olvidados y periféricos es el de Anselmo Miguel Nieto. Valladolid, la ciudad que le vio nacer, o mejor para ser sinceros, los encargados de dar denominación a las calles, se olvidaron de él durante mucho tiempo. Como en muchos otros casos, injustamente olvidado.

Anselmo Miguel Nieto (Valladolid 1881- Madrid 1964), fue un pintor que se forma en la Academia de Bellas Artes vallisoletana, estuvo pensionado en Roma y en París con aquellas becas que las Academias otorgaban a los más destacados alumnos. Sus obras, las de los pensionados, se convirtieron en el origen del Museo de Arte Moderno que nace a fines del S.XIX. Conocerá a Picasso, a Romero de Torres (con el que  se marchará a Argentina), Valle-Inclán o Francisco de Cossío ya que frecuentaba las tan de moda tertulias literarias. La internalización de su pintura será reconocida con las medallas de oro de las Exposiciones Internacionales de Buenos Aires primero y  Múnich después. Vivirá en diferentes países y a su vuelta a España será nombrado por la Academia De San Fernando, académico. Anselmo Miguel Nieto se negó a recibir ese "honor".

La pregunta que nos invade con este currículo sería ¿y por qué siendo tan reconocido ha sido totalmente olvidado? Las respuestas seguramente serían múltiples, desde las más sencillas como que la memoria es frágil a las más complejas relacionadas con el trasunto de su pintura y por los derroteros que el arte toma en España con la llegada de la dictadura.

"Valle-Inclán" (Museo Nacional del Teatro)
Anselmo Miguel Nieto se dedicó casi en exclusividad a retratar mujeres de diferentes clases sociales y actividades, como a la bailaora "La Argentina", a los de literatos del momento como Valle-Inclán, científicos... ¿Recordáis algún otro pintor que también hiciese lo mismo? Muchos ¿verdad? Por ejemplo Sorolla, el cual también retrató a escritores como Pérez Galdós o a actrices como María Guerrero... Por ese gusto hacia el retrato femenino emparenta con otro pintor local que se convirtió en internacional gracias a la revistas de Condé Nast: Eduardo García Benito. Pero también con Zuloaga o Romero de Torres. A este último, le han equiparado, pero se acerca a él en la temática, ambos son los pintores de las mujeres, en muchas de sus variantes, pero el colorido de Torres es más vibrante, busca fuertes contrastes y sobre todo los perfiles son mucho más definidos que los de nuestro pintor. Temas todos ellos, en los que resalta un gran decorativismo. A Anselmo además, le gustaba captar el aire libre, y así nos deja algún paseo por la playa...De nuevo Sorolla...Personalmente veo muchos parecidos entre ambos, no solo temáticamente, sobre todo en la plasmación que hará de la luz y del tratamiento de los blancos que a veces matiza con toques rosas. Una luz que sale del cuadro, como hiciera Sorolla, ya que exacerba el tono local, haciéndole vibrante. La pintura a plein air, fue algo muy habitual desde que el Impresionismo sacará los caballetes para captar los efectos de luz. Miguel Nieto también pintaría desnudos, al estilo velazqueño o incluso goyesco imitando las poses de la "Maja desnuda". Pero es el maestro sevillano el que mayor impronta dejaría en su obra (no hay que olvidar que Velázquez será uno de los primeros que se preocupen por captar la luz en los exteriores, "Vista del jardín de la Villa Medici"), al igual que en el resto de artistas de la época que visitaban el Prado para admirar a los "clásicos". Pero, y ahora viene el otro motivo de su olvido, éste tipo de pintura tan alabada y halagada a principios del siglo pasado, dejará esa popularidad en aras de un arte más moderno, que buscaba en la abstracción o en las formas más expresionistas y expresivas un vehículo de acercamiento a las tendencias que se estaban desarrollando en Europa, para entrar en la tan ansiada contemporaneidad, buscando el avance cultural del que adolecía nuestro país tras la postguerra y durante la dictadura. Afortunadamente, aunque la dictadura fue larga, nuestros artistas fueron permeables y buscaron formas de legitimar nuestra tradición a través de elementos modernos. La contrapartida es que el arte figurativo, más académico y quizá más tradicional se fue olvidando y denigrando y sus artífices olvidando.


Sinceramente, tengo que reconocer que la idea del retrato solo me resulta atrayente cuando hay elementos que aportan, como los estudios sobre la gestualidad de los autorretratos de Rembrandt o el estudio psicológico que introdujo El Greco primero y Velázquez después, algo que también hará Sorolla con el retrato de Pérez Galdós, por ejemplo. Pero no es menos cierto, que los retratos siempre nos dan información, como si de un estudio antropológico se tratase: la condición social, a través de los aditamentos y del vestido, la actividad del retratado, la cultura y la sociedad del momento, sus gustos. Los retratos de los literatos, científicos, médicos o intelectuales mostraban, en este momento al que nos referimos, la vinculación ideológica del pintor.

Las obras de nuestro artista reúnen todas esas características, ya que nos deja ver la actitud del personaje ante la vida, los gustos, la valoración de las tradiciones y la cultura popular, en relación con el desarrollo de los estudios de antropología y folklore, como aparece en "Mujeres con mantilla" o "La madrecita" con un fondo de paisaje que le pone en relación con las teorías que la generación del 98 (con los que él estaba muy relacionado) y la ILE venían desarrollando desde fines del S.XIX y donde se valoraba, como elemento de recuperación nacional, el paisaje. Nos acerca a la moda del momento, a los tipos populares tan válidos para crear la imagen de España  pero sobre todo a la forma de entender la pintura en esos primeros años del siglo pasado impregnada de teorías de recuperación y revalorización nacional.

Anselmo Miguel Nieto también homenajeó a su paisano José Zorrilla, a través de un lienzo que lleva por título "Margarita la Tornera". Este es el título que el escritor romántico daría a una de sus obras, la que escribe inspirándose en una leyenda que su madre le contaba, mezclada con elementos literarios sobre los milagros de la Virgen y que dedicará a su padre. La obra del pintor pertenece a la Diputación de Valladolid, pero en la actualidad se puede ver en la Casa Museo Zorrrilla en Valladolid. Una obra magnífica, donde se aprecia la idea de los blancos antes comentada. Aunque necesita una limpieza para ser apreciados en todo su esplendor.

"Margarita la tornera"
Esta es una pequeña semblanza de este pintor que da nombre a una calle vallisoletana. De él diría Calvo Serraller que fue uno de los pintores más importantes del primer tercio del S.XX.

miércoles, 28 de junio de 2017

Марина Абрамовић: el soldado del arte.



Cuando los dadaístas como Hugo Ball, Tristán Tzara y otros poetas y artistas plásticos comenzaron a mezclar poesía, con representaciones teatrales y actitudes irreverentes, haciendo nacer la Performance, nunca imaginaron que llegaría a los límites expuestos por Marina Abramovic, en donde la brutalidad se hace patente. Pero hay algo que les une. Ambos, el Dadaísmo y Abramovic, usaron las acciones de performance como una forma de revelarse. En el caso de los Dadaístas, su rebeldía tenía como origen y destino a la sociedad, una sociedad bárbara y cruel que había acabado con los avances de la Modernidad debido al desencadenamiento de la Gran Guerra (recordemos que excepto el Futurismo, el resto de estilos y movimientos de Vanguardia rechazan abiertamente el belicismo). Marina Abramovic también se revelaba contra una sociedad represiva y también contra una situación política: la de su Belgrado natal en el período de posguerra que sucede a la 2ª Guerra Mundial. Como vemos ambos, surgen en momentos muy concretos y decisivos en la historia del mundo, para ella también era una forma de mostrar el desacuerdo con la rigidez en su educación, proveniente de unos padres guerrilleros, laureados en la época de Tito. Su padre fue general y a su madre la hicieron directora del Museo de Arte de la Revolución. Sus progenitores, como Marina apunta, sin ningún tipo de elogio, fueron considerados héroes nacionales. Quizá para otros hubiese sido motivo de orgullo, para Marina no. Incluso recuerda como el museo del que era su madre directora, un cargo que califica de sumamente político, era visitado por todos los dirigentes extranjeros. Junto a obras enmarcadas dentro del realismo socialista, un estilo muy habitual en este tipo de regímenes políticos, se exponían Kaláshnikov, lo que califica como "algo realmente odioso". Si esto pudo suponer un trauma, también lo fue el abandono por su padre cuando contaba con 17 años.
Marina Abramovic nace en Belgrado (1946) y muy pronto se sentirá interesada por las performance como medio estético y plástico de expresión y de purificación, un rito que tenía como objetivo liberarla de su pasado. Y como los cofrades que se flagelan para a través del dolor limpiar sus pecados, las performance de Marina tendrán ese punto: el del dolor, no solo la provocación como hicieron los dadaístas y otros artistas.  
Las performances de la serbia, evolucionarán tocando temas tratados ampliamente a lo largo de la historia del arte. Temas como los que tienen que ver con la trascendentalidad de la vida a través de la muerte y del paso del tiempo; o los límites entre lo consciente y lo inconsciente, tan tratado por los surrealistas. El dolor también aparece en la serie “Rythm” realizada durante los años 70. Marina ponía a prueba al público, para bucear en los sentimientos más políticamente correctos y en los más profundos, insospechados y crueles. ¿Qué haríais vosotros si os ofreciesen objetos tan diversos como un perfume, un lapicero o una pistola cargada, en la libre elección de utilizarlos contra alguien? Seguramente por nuestra educación, y quiero creer evolución, elegiríamos aquellos menos agresivos y quizá más poéticos. Marina debió de creer eso también, en la bondad de la humanidad (aunque ella venía de un ámbito nada agradable), pero se equivocó y como ella llegó a afirmar se sintió agredida y atacada, no sólo físicamente. La rasgaron la ropa, la clavaron espinas de una rosa e incluso alguien la apuntó directamente a la cabeza con la pistola…Como explicó en su momento, la violencia es inherente al ser humano. 

A partir de los años 90 con “Transitory objects”, introdujo en sus obras piedras preciosas, huesos o incluso serpientes. En “Dragon head” la artista se sienta entre estos animales hambrientos (llevaban más de dos semanas sin comer) inmóvil dejaba que se deslizasen entre ella. Una forma más de crear experiencias y significados, el que aporta la serpiente unida a lo femenino. Por ejemplo… aquella que ofreció a Eva la manzana del único árbol que los dos habitantes del Paraíso no podían comer.  

"Dragon head" (1990-4)
Importante en su vida será la aparición de Ulay, un fotógrafo que se convertirá en su compañero de performance. Después de convivir más de 10 años y de muchos otros tantos sin haber vuelto a tener contacto, en 2010 Ulay (Uwe Laysiepen) reaparece en medio de una performance, que Marina estaba desarrollando en el MOMA. Ella estaba sentada en un lateral de una mesa, mientras que la silla de enfrente estaba vacía, silla que podía ser ocupada por cualquiera de los visitantes del museo. Ella mantenía los ojos cerrados hasta que alguien ocupaba la silla, al hacerlo, abría sus ojos y ambos mantenían la mirada. Pero una de las veces cuando abre sus ojos a quien ve enfrente no es un visitante cualquiera, era él, Ulay, su amante durante muchos años. Los ojos de una impactada e inexpresiva, hasta ese momento, Marina, se empañaron. La emoción embargó a una mujer que en todas sus performances se mostraba fría. El momento mágico y tenso de mantener la mirada de unos ojos que se meten en otros que jamás han sido vistos con anterioridad, se convierte, en este caso, en un momento mágico del que emana ternura y amor. Mientras Ulay no cambia la posición, ni casi el gesto, Marina le extiende las manos, se tocan por un instante y vueltos a la posición inicial él se levanta y se va. “The artist is present”. La performance se desarrolló en un periodo de 700 horas, 8 horas cada día mientras el Museo permanecía abierto.

"The artist is present"(2010)
Veintitrés años antes, cuando el amor se convirtió en desamor, ambos acordaron ir hasta la Muralla China, cada uno empezaría a recorrerla desde un extremo y al encontrarse se fundirían en un abrazo para después separase y no volverse a ver. Haciendo así del desamor una performance más, de una forma de vida, una expresión… “The lovers” (1988). 

"The lovers"(1988)
En este tipo de manifestaciones el cuerpo es parte fundamental, es el lienzo, el metal, la madera, o el espacio que crea y muestra el concepto, es el campo de experimentación. El arte contemporáneo es conceptual, y en eso reside la genialidad y la importancia de la contemporaneidad. A través de la performance, el concepto toma su más amplio sentido y enriquece los diferentes modos de expresión. Por eso Marina introduce el juego de la mente. Parte fundamental también es el público, y en el caso de Abramovic un público activo, podíamos decir que ellos serían las pinceladas o la gubia que termina de completar el significado, o mejor, que da el significado a la obra. Una obra efímera, aunque queda recogida en los vídeos, y la idea de lo efímero, del momento en el que vives esa acción también aporta significado: el del impulso y la tensión, tanto de los participantes como de los espectadores. Adrenalina en estado puro. Marina nos favorece algo que muchos buscamos: las nuevas experiencias que nos lleven al límite mental y corporal. Significado también aporta el espacio en el que se desenvuelve la performance, son diáfanos, vacíos de contenido, ya que este le aporta la acción misma, y blancos lo cual se asocia también con lo nítido y con la concentración del momento. A los blancos se unen  los rojos y/o negros, colores con los cuales suele vestir la artista. Pero alguna de estas performances, tienen banda sonora, la que forman los sonidos guturales, voces y chillidos que son parte inherente de algunas de ellas.
Como vemos Abramovic busca conocer la humanidad a través de sus performance, evoluciona, explora los límites desconocidos del hombre pero ella misma también se pone a prueba. Si su obra es reflexiva, muy personal y perturbadora, no menos lo son sus declaraciones sobre el amor y los hijos. Quizá por ello otra de sus acciones consistió en dejarse apuntar al corazón por una flecha cuyo arco tensado portaba Ulay y ella sujetaba, guiando la flecha. "Rest Energy". Así mostraban la confianza del uno en el otro ya que ambos tenían que imprimir fuerza para que la flecha no se lanzara.

"Rest Energy" (1980)
Ella, la más activa de todos los artistas de performance de los años 70, se define como la “abuela del performance” o el “soldado del arte”, ha recibido numerosos premios a lo largo de su dilatada carrera, como el de mejor artista en la Bienal de Venecia o el de la Asociación de Críticos españoles.
La niña alta, de nariz grande, retraída y llena de complejos hoy es una mujer madura, a la que la encanta su nariz, inteligente, sabia y creativa que lega al mundo del Arte una forma nueva de creación que conlleva la implicación.
Y yo, como siempre os invito a que descubráis a Marina Abramovic, su obra impactante, rupturista, polémica pero enormemente significativa y atrayente.
Para que luego digan que el Arte Contemporáneo no es interesante...

lunes, 29 de mayo de 2017

Francesca Woodman

Hoy os vengo a hablar de Francesca Woodman, una fotógrafa, a la que en la actualidad, se la considera de culto. Francesca, llamada así, por el gusto que sus padres profesaban por la península itálica donde pasaban los veranos provenientes de su Colorado natal, nació en una familia de artistas. Su madre Betty se dedicaba a la cerámica y a la escultura, su padre George, a la pintura y fotografía y su hermano al videoarte. Sus padres, asiduos a museos y galerías, dejaban vagar por sus pasillos a los dos hermanos, Francesca se sentaba frente a las obras tomando en su cuaderno apuntes de las mismas. Viviendo en este entorno familiar y también físico (crecerá rodeada del paisaje y la arquitectura de la Toscana y de Roma, donde estudiará, frecuentando la librería Maldoror, y aficionándose a la lectura de novelas góticas) Francesca desarrollarà un sentido y una sensibilidad especial para la producción artística en muchas de sus facetas que materializará a través de su Yashica. Aunque para ella, era más importante el proceso que el resultado final.





Su obra se compone de diferentes influencias: del Surrealismo tomará la idea de lo que es y  a la vez no es, de la doble lectura, la ulizacin de objetos como los espejos, donde el reflejo de otra parte de ella misma nos hace plantearnos si estamos en un sueño y donde lo consciente se confunde con lo inconsciente, mostrándonos ambiguas dualidades, dualidades que desaparecen como esfumándose. También lo misterioso, en forma de barridos que hacen desaparecer partes del cuerpo o de la ropa; de la literatura gótica la aparición de interiores ruinosos, como metáfora del abandono del alma que ella en ocasiones sufría y la fragilidad de su psique; del movimiento simbolista toma a la femme fatal, que se reviste a su vez de inseguridades y temores, de una mujer no valorada física y profesionalmente. Su obra nos da las claves de su vida, ya que románticamente Francesca no tendrá suerte, siendo abandonada por su novio y desencadenando un final precipitado. Pero el rechazo que mas sintió esta joven fue el profesional. A pesar de crear una fotografía impactante y personal donde daba un giro a movimientos de sobra conocidos, su obra era rechazada y para sobrevivir posaba desnuda para pintores y trabajaba de asistente para un fotógrafo. La idea de la desnudez también aparece en su obra, quizá debido a ese trabajo adquirió la idea de que la desnudez corporal solo es eso, no implica que el mundo sepa más de tí porque te vea sin ropa, lo importante es que la espiritual no se produzca a través del cuerpo. Francesca era su propia modelo, según ella porque "yo siempre estoy disponible". En ocasiones hacia desaparecer sus formas desnudas detrás de un cristal, de un papel o de un plato, así como su rostro que tan pronto ocultaba con su cabello o por el contrario nos miraba inquisitivamente como intentando buscar repuestas a sus preguntas. Su obra es una búsqueda de las cosas que componen la vida y que llenan el espacio que nos rodea, así busca la relación entre la corporeidad y el espacio donde las tres dimensiones de la realidad se mezclan con las dos de la imagen fotográfica. Un espacio que en ocasiones lo engulle todo haciéndonos sentir pequeños. Así debió sentirse ella, aunque quién la conoció hablaba de una mujer carismática, teatral y fuerte más de lo que en sus imágenes podría apreciarse o quizá ¿sus imágenes están leídas con las letras cambiadas debido a su final? Francesca era un joven pura y así nos lo hace saber a través de los lirios blancos y virginales que aparecen acompañándola en alguna de sus imágenes o el cisne que hace referencia al espíritu y de nuevo a la pureza, el cual se deja acariciar tal como hizo Zeus convertido en este bello animal, para conquistar o engañar a la joven Leda y poseerla.


En su obra también un juega con la idea del happening (Performance Art) que se habían visto influenciados por el Surrealismo de André Bretón, donde juega un papel importante la improvisación y sobre todo la provocación. Pero también tiene influencias de artistas concretos como Duane Michals o Deborah Tuberville.

Su archivo está compuesto por más de 10.000 negativos, no se sabe exactamente cuantas copias existen ya que Francesca enviaba sus fotografías como si fuesen postales a sus amigos y familiares. Pero en las múltiples imágenes conservadas se muestran las características y los recursos que la caracterizan: imágenes tristes y nostálgicas en interiores desvencijados y ruinosos habitados por su cuerpo muchas veces desnudo, une ideas y objetos creando metáforas de la fragilidad que la acompañaba. Su obra se convierte en conceptual. Su eco se dejará sentir ya que influirá en artistas posteriores posteriores como Cindy Sherman y en la fotografía de moda. 

Con 13 años comienza a fotografiar; con 18 y tras completar su formación destacando por encima de sus compañeros, realiza su primera exposición; con 22, un 19 de enero de 1981, después de que la robasen la bicicleta y recibiese una carta en la cual la denegaban una beca, Francesca Woodman salta desde la azotea de su piso en Nueva York. Su cara quedaba desfigurada como un guiño irónico a su vida y obra donde en ocasiones trataba de ocultarla. Francesca Woodman moría y su obra comenzaba a valorarse en relación a este hecho.

" Mi vida en este punto es como un sedimento muy viejo en una taza de café y preferiría morir joven dejando varias realizaciones, en vez de ir borrando atropelladamente todas estas cosas delicadas..."


domingo, 19 de marzo de 2017

Obra Gráfica+ Reproductibilidad= Originalidad


Suite 156: Degas, celestina y tres chicas, una de ellas con cuatro senos
 (Pablo Picasso)
¿Cuándo consideramos que una obra de arte es original? Quizá...¿tiene que ver con el diseño previo realizado por el artista o por el contrario tiene más que ver con el resultado final? Estas y otras preguntas se nos pueden plantear cuando nos ponemos delante de una obra gráfica, y más en concreto, si es grabado o si está relacionado con las nuevas tecnologías. La respuesta no es única y ninguna de las que demos probablemente sea errónea, ya que han ido variando a lo largo del tiempo. Cuando en los años 60 tras el Congreso Internacional de Artistas, celebrado en Viena se establecen las normas a seguir para asegurar la autenticidad de los grabados, una de ellas relacionaba directamente la originalidad con el diseño por parte del artista. Pero en esos mismos años, Andy Warhol está triunfando con la serie "Flowers" o con las imágenes icónicas de Marilyn Monroe que parten, en este último caso, de las fotografías que Earl Moran tomó de la actriz, para la película Niágara. En este caso ¿podemos también considerarlo original? Seguramente la respuesta sea sí, ya que la idea, el proceso de elaboración hasta obtener el resultado que vemos si parte del artista. Pero... otro ejemplo: Damien Hirst. Coleccionista, empresario y artista, o al menos así se considera él, desde hace unos años lleva realizando la serie "Spot Paintings", formada por infinitos puntos de diferentes colores. El problema que plantea esta y otras obras, es que él no toma parte en ningún momento en el proceso de producción, serán sus ayudantes los que elaboren las obras. Cumple así su máxima de "no hacer nada". Sus obras se venden por precios astronómicos, pero su participación en ellas es casi inexistente, además de que se le acusa de copiar otras obras. Hirst se defiende diciendo que el concepto es suyo, por lo tanto la producción también es suya. Y plantea la siguiente duda ¿por qué no ponen en duda el trabajo de los arquitectos, cuando ellos tampoco realizan el edificio?

Todas estas preguntas que nos surgen, tienen que ver con un concepto: la reproductibilidad de la obra gráfica, o dicho de otra manera, la capacidad de poder multiplicarse. Una característica propia de este tipo de obras y que fue ensalzada por los artistas de las vanguardias históricas y elemento primordial y destacable para artistas como Victor Vasarely. Pero que sea múltiple no lleva aparejado que esa reproductibilidad tenga que ser ilimitada. Volviendo a las normas que se establecen en la década de los 60 del siglo pasado, la plancha una vez utilizada debería de ser rayada para evitar que se siguiesen tirando series de forma incontrolada. Pero además, para asegurar la autenticidad y la limitación, cada obra llevará una fracción numérica donde los números indicarán el lugar que ocupa la estampa en la serie y el total de estampas que se han tirado de esa serie.

Víctor Vasarely  (Op-Art)

Con Picasso, Paul Klee, Joan Miró o Marc Chagall asistimos a una verdadera revolución en la experimentación en cuanto a las técnicas y también a la ruptura no sólo del lenguaje mas clasicista y formal sino también a los límites que hasta entonces se imponían en las Bellas Artes, con ellos el grabado se convirtió en un equivalente, en cuanto a valoración, a la pintura. Y gracias a ellos y también con anterioridad a los impresionistas, que empezaron a  utilizar la litografía con fines estéticos e introducir el color, la obra gráfica pasó de ser considerada un arte menor a tener independencia y convertirse en la técnica preferida por los artistas que revolucionaron el mundo del arte. La estampa era democrática y también rebelde, ya que por un lado podía ser adquirida por todos y por otro lado a través de ella, se tocaban temas que se convirtieron en crónica de una época, alejándose de un arte oficial figurativo que imponía dónde, cómo y cuando. En España con las tardías 2ª Vanguardias, encabezadas por grupos como Dau al Set, Ladac o El Paso, así como Estampa Popular o Equipo Crónica se avanza hacia la renovación del arte y la valoración de la estampa. Esta forma de hacer que hunde sus raíces en tiempos pretéritos, fueron los Sumerios los primeros en utilizar piedras talladas que al rodar sobre la arcilla fresca dejaban su impronta.

Homenaje a Julio González (Rafael Canogar)

Hasta el 16 de abril en la SME del Museo de la Pasión (Valladolid), tenéis la oportunidad de recorrer la historia de la obra gráfica desde 1945, momento en que se busca la identidad de éstas técnicas y se aboga por la democracia en el arte. Una exposición con ejemplos muy destacables e ilustradores de ese cambio. Desde Picasso a Damien Hirst pasando por Rafael Canogar, Jaume Plensa o Andy Warhol. Los movimientos y grupos más destacados de ese momento y hasta la actualidad están representados: grupo CoBRA, el movimiento Fluxus a través de Joseph Beuys, el Op Art que encabeza Victor Vasarely... Una expo para acercarse a técnicas rechazadas por prejuicios que hacen que valoremos lo original cuando va unido a la obra única y singular.

Marilyn Monroe (Andy Warhol)


La exposición se puede abordar desde diferentes perspectivas pero sobre todo prima la didáctica, ya que existen paneles explicativos a lo largo del recorrido que marcan cada momento y separan cada grupo de obras. Estética, ya que una de las finalidades del arte es el disfrute; pero también documental ya que nos acerca a movimientos y protagonistas de la Historia del Arte. La circulación es fácil, cómoda y apropiada para este caso. Cuando se diseña una exposición hay que tener en cuenta el recorrido que el visitante tiene que seguir para disfrutar de la experiencia y para que el mensaje llegue. Un recorrido arterial, en el que las obras colocadas a ambos lados de las paredes permiten un espacio diáfano además de guiarnos en nuestra visita. Como siempre, echo de menos un montaje un poco más llamativo, aunque como he dicho el recorrido es claro y la sala impone y condiciona la disposición de las obras. Pero para diferenciar los diferentes momentos en el desarrollo de la obra gráfica, quizá si se podía haber utilizado otro tipo de montaje. Por ejemplo, una diferenciación lumínica; así las obras de la triada Picasso, Miró y Dalí junto con las de Chagall, por ser los artistas que empiezan a dar importancia a la obra gráfica y representantes de las primeras vanguardias, podían iluminarse con una luz más tenue resaltando así el inicio y el papel destacado que tuvieron.

Una buena ocasión para hacer un recorrido por la evolución y las ideas de los que hicieron de la obra gráfica una obra de arte más.


Información práctica:
Sala Municipal de Exposiciones Museo de La Pasión
De martes a domingo de 12 a 14  y de 18:30 a 21:30 h.
Hasta el 16 de abril de 2017






lunes, 30 de enero de 2017

José Zorrilla: su rostro en las letras.


Hace unos días, la Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Valladolid, ha inaugurado la exposición "José Zorrilla y el rostro de las letras", Una exposición que podemos ver en la Sala Municipal de Exposiciones de Las Francesas, organizada por Acción Cultural Española y la Real Academia de la Lengua. La exposición itinerante, fue creada en el 2014 para rendir homenaje a los 300 años de vida de la Real Academia Española, aunque a nuestra ciudad llegue ligeramente modificada, para celebrar los 200 años del nacimiento de José Zorrilla en este 2017. Las exposiciones itinerantes, son una tipología de exposiciones temporales que permiten de una manera más económica, crear una muestra ya que los gastos se suelen compartir entre todas aquellas instituciones, centros de arte, museos etc  interesadas en mostrarlas en los espacios de su ciudad. Pero además permite verse en diferentes lugares por un mayor número de público. No todo son ventajas, ya que la conservación y seguridad de las piezas puede verse comprometida.

"El rostro de las letras" hace alusión a dos tendencias: la fotográfica y la literaria y la unión de ambas a través de los rostros y poses de los representantes de nuestra cultura y de aquellos que les inmortalizaron. Así podemos bucear en el nacimiento de la fotografía, desde los primeros daguerrotipos hasta la primera mitad del s.XX cuando empieza a desarrollarse la prensa ilustrada a través de nuestros grandes literatos del Romanticismo hasta la Generación de 1914: desde José Zorrilla hasta Unamuno, pasando por Rosalía de Castro o Pío Baroja. Grandes nombres que nos han legado un inmenso patrimonio literario y de pensamiento.

Nada más entrar en la sala nos encontramos con una reproducción del gran lienzo de Antonio María Esquivel, y digo gran, porque su tamaño es considerable 114 x 217 cm mide el original y su reproducción. A pesar de que la expo trata de la fotografía, esta obra tiene que estar presente, ya que es el mejor testimonio del ambiente cultural en el que vivió su pintor y por lo tanto, considerado "el mayor testimonio gráfico del ambiente intelectual bajo el reinado de Isabel II". Pero también porque la pintura se convierte en la precursora de la nueva técnica fotográfica, gracias al liberalismo económico y a la revolución industrial. El espacio central, de esta reunión ficticia lo ocupa un jovencísimo José Zorrilla, por algo el cuadro se titula "Los poetas contemporáneos. Una lectura de Zorrilla en el estudio del pintor" (1846).


El vate vallisoletano aparece en varias imágenes fotográficas más ¡por algo es el protagonista de la muestra! aunque ya de reducidas dimensiones y en la mayoría de los casos con los brazos cruzados. Imágenes en la que le vemos fotografiado en los jardines de la casa en la que nació y vivió su primera infancia, ubicada en el C /de la Ceniza, hoy Fray Luis de Granada, en Valladolid. Una imagen dedicada a la  Duquesa Ángela de Medinaceli, destacada mujer de la sociedad madrileña de mediados del S.XIX a cuyas tertulias José Zorrilla era asiduo. A estas reuniones solo asistían hombres ya que no quería que las mujeres distrayesen las intelectuales conversaciones. En el recorrido también encontramos una especie de collage-mosaico de algunos de los miembros de la Academia de la Lengua entre los que él se encuentra. Como curiosidad, nuestro escritor fue nombrado por dos veces académico. La primera en 1848 la cual quedó sin efecto y la segunda en 1882. Si raro fue que por dos veces le nombraran miembro, no menos extraño es que 3 años después ingresase en ella con un discurso en  versos endecasílabos que se constituyó como una especie de "autobiografía y autorretrato poético". La fotografía nos dió la capacidad de plasmar y perpetuar en el tiempo y para la eternidad momentos claves de nuestras vidas convirtiéndose en el mejor testimonio documental. Y como documento nos sirve para recordar el momento en el que José Zorrilla, nuestro protagonista, asiste a su coronación como Poeta Nacional, promovida por el Liceo Artístico de Granada como agradecimiento al poema inacabado "Granada, la leyenda de Al Hamar", además de por otros fines sociales, culturales, económicos y nacionales, ya que fue el poeta que mejor transmitió los valores patrióticos. La imagen tiene como escenario el Patio de los Leones de la Alhambra y en ella le vemos rodeado de algunas de las personas que asistirían a su coronación en junio de 1889 en el Palacio de Carlos V. Fue tomada por Rafael Garzón (1863-1923) fotógrafo oficial de Alfonso XIII durante el viaje que realizó a Granada. Utilizó la imagen impresa para difundir, de una forma un tanto pintoresca, como hicieron los pintores románticos, los edificios monumentales, las calles y escenas costumbristas andaluzas en forma de postales, potenciando así la incipiente faceta turística de nuestro país que el mismo rey había impulsado creando la Comisaría Regia de Turismo, al frente de la cual, colocó al vallisoletano Benigno De la Vega Inclán, creador de diferentes casas museos, entre ellos, la Casa Cervantes.


"José Zorrilla en el Patio de los Leones" (Rafael Garzón-1889)

Junto a las fotografías hay postales, folletos, álbumes y ejemplares de las primeras revistas en las que aparecen los "rostros de las letras". La exposición dividida en 5 capítulos se completa con la proyección, en la parte del coro, del audiovisual "Cementerio de almas". Este cortometraje muestra no solo las imágenes de los protagonistas de la exposición sino también registros sonoros de las voces de Valle- Inclán, Unamuno o Juan Ramón Jiménez entre otros, así como filmaciones cinematográficas.

No sé si como homenaje a nuestro ilustre vecino es lo más apropiado, quizá no, pero como exposición que indaga y nos muestra aquellas primeras épocas de la fotografía y de los fotógrafos que hicieron posible el nacimiento y avance de ésta nueva técnica artística y la relación que se establece con nuestros escritores y pensadores, es muy adecuada.


Información práctica:
Sala Municipal de Exposiciones de Las Francesas
De martes a domingo de 12 a 14  y de 18:30 a 21:30 h.
Hasta el 26 de febrero de 2017


"El arte tiene la bonita costumbre de echar a perder todas las teorías artísticas" (Marcel Duchamp)